Presenta Gobierno de Tabasco estrategia integral ante temporada de lluvias 2026
VILLAHERMOSA, Tab., 1 de julio de 2026.- Es necesario transformar los entornos de trabajo y consolidar comunidades laborales seguras que garanticen una verdadera inclusión para las mujeres trans, permitiéndoles acceder a un desarrollo profesional pleno fuera de los roles tradicionalmente asignados por el estigma social, urgió Dionisio Ibarra Brito, coordinador administrativo del colectivo Trans por la Libertad de Ser y Recibir.
En el marco del primer encuentro Voces trans y no binarias de Tabasco, el activista de la organización ––que mantiene presencia en más de 26 estados de la República y opera de manera central desde la Ciudad de México– señaló que el acceso a la educación y al conocimiento es clave para que la comunidad recupere la confianza de visibilizarse; sin embargo, reconoció que esa libertad se encuentra actualmente mermada por la discriminación.
Ibarra Brito expuso que la falta de oportunidades empuja a muchas mujeres trans al trabajo sexual, una actividad que debido a sus dinámicas y horarios las termina limitando para asistir a foros o eventos que resulten en un beneficio directo para sus vidas. A esto se suma el desgaste y la desconfianza hacia convocatorias públicas institucionales.

“A través del colectivo hemos tratado de estar siempre cercanos y pendientes de visibilizarlas y empoderarlas, de darles herramientas para que trabajen”, explicó al detallar que muchas veces el sector es utilizado únicamente para la fotografía oficial en eventos públicos y posteriormente es olvidado.
El coordinador administrativo del colectivo apuntó que mientras en urbes como Guadalajara, Monterrey o la Ciudad de México existe mayor facilidad y confianza para que las mujeres trans ocupen espacios públicos, en la mayoría de las entidades, incluido Tabasco, persisten barreras críticas que impiden su inserción en el mercado formal.
“Las ves en las noches que están haciendo trabajo sexual o las ves en la feria, pero se tiene que trabajar para la inclusión laboral de las mujeres trans. No necesariamente tienen que ser estilistas o trabajadoras sexuales”, enfatizó, advirtiendo que estas limitaciones provienen tanto de los señalamientos de la población como de las propias estructuras gubernamentales.
La problemática se vuelve más compleja al detectar casos de mujeres trans que cuentan con preparación académica y perfiles profesionales, pero que debido al miedo al rechazo, al estigma y a la falta de garantías laborales, optan por la automarginación, dejando de ejercer sus carreras y terminado por ejercer actividades como ser estilista o, el ya mencionado, trabajo sexual.
“Tenemos que darles la seguridad para que se sientan bien en cualquier espacio, en cualquier trabajo. Una mujer trans es una mujer que puede hacer cualquier actividad, siempre y cuando tenga la capacidad”, concluyó.