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El adeudo pendiente de 2024
Pemex mantiene un adeudo crítico de alrededor de 3 mil millones de pesos con proveedores locales en Tabasco por trabajos realizados en 2024, provocando asfixia financiera y cierre de empresas, a pesar de los reclamos de cámaras empresariales como Coparmex y Canacintra.
Aunque los compromisos de 2025 ya fueron cubiertos y en 2026 se han reactivado contratos, el rezago de 2024 sigue sin resolverse.
Alrededor de 20 empresas afiliadas continúan esperando el pago, lo que refleja una práctica evasiva: la empresa reconoce lo nuevo, pero se hace el occiso con lo viejo.
Este incumplimiento no es un asunto menor. La falta de pago afecta directamente la liquidez de las empresas locales, muchas de ellas pequeñas y medianas, que dependen de esos recursos para sostener empleos y cumplir con sus propias obligaciones fiscales y financieras.
La evasión de responsabilidades por parte de Pemex genera un efecto dominó:
El absurdo de la evasión
El presidente de Coparmex Tabasco, José María Bastar Camelo, calificó como absurdo que Pemex no cumpla con sus obligaciones de 2024, pese a que los trabajos se realizaron y las inversiones se hicieron. El absurdo radica en que la empresa productiva del Estado se beneficia de la labor de los proveedores, pero retrasa el reconocimiento de sus compromisos, debilitando la confianza en la relación con el sector privado.
Un problema de credibilidad
La evasión de responsabilidades por parte de Pemex no solo afecta a las empresas, sino que erosiona la credibilidad institucional. Si la empresa estatal incumple compromisos pasados, ¿qué garantía existe de que los actuales contratos no terminen igual? La falta de transparencia y la demora en los pagos proyectan una imagen de improvisación, irresponsabilidad y falta de seriedad.
Exigencia ciudadana
La crítica no es un capricho: es una exigencia ciudadana de responsabilidad y transparencia. Tabasco, como estado petrolero, no puede permitirse que la principal empresa del país debilite su economía local con prácticas evasivas. El pago puntual de los adeudos es una obligación mínima para sostener la confianza y la estabilidad económica.
En resumen, Pemex debe dejar de hacerse el occiso y cumplir con sus compromisos de 2024. La evasión de responsabilidades no solo afecta a los proveedores, sino que ha golpeado fuertemente a la economía tabasqueña y ha erosionado la credibilidad institucional.
La exigencia es clara: transparencia, cumplimiento y respeto a quienes sostienen con su trabajo la cadena productiva del petróleo.




