Aguacate será el primer producto sujeto al Certificado Laboral para la Agroexportación
VILLAHERMOSA, Tab., 2 de agosto de 2026.- Entrar a un mercado público en Villahermosa es sumergirse en un estallido de aromas, colores y sonidos que ninguna tienda departamental puede replicar. Es el olor al cilantro criollo, la mantequilla de rancho, las bateas de mariscos frescos, el chicharrón crujiente, el achiote y las montañas de frutas de la temporada.
En el marco del Día del Locatario, los diez centros de abasto del municipio de Centro festejaron con mañanitas, pastel, música y muestras gastronómicas organizadas por el ayuntamiento, recordando que estos espacios son el pilar de la economía popular. Sin embargo, detrás de los pasillos festivos está la rutina pesada de quienes sostienen el comercio tradicional con jornadas diarias de 12 horas, y demuestran que la satisfacción muchas veces se encuentra más allá de lo económico.

Para Rubén Ascencio, comerciante de productos de la región, atender su puesto es continuar un legado familiar que su padre sostuvo durante 50 años hasta que él asumió el mando hace siete años. Tras acompañar a su padre desde los 15 años mientras estudiaba, conoce bien el ritmo del mercado y los tragos amargos de la jornada, como lidiar con el desánimo de los días malos o encarar a clientes complicados. Sin embargo, procura ejercer un trato empático en el mostrador.
“Tenemos que comprenderlos o de alguna manera saber cuál es la necesidad que ellos tienen”, señala al explicar que un buen gesto puede cambiarle el día a quien llega estresado.
Con un esfuerzo de 12 horas diarias que divide a turnos con otra persona, Rubén valora la preferencia de quienes buscan atención por encima del costo.
“Nos apasiona no tanto el vender, sino el servicio que damos. Hay gente que busca los precios, uno o dos pesos menos, pero hay gente que busca la atención”, dice. Para el comerciante, el valor económico pasa a segundo término cuando se reconoce su oficio; “cuando la gente valora lo que tú haces, es una satisfacción”, afirma, agregando sobre la celebración del gremio que “el público conviva hoy con nosotros le da sentido a que, de alguna manera, no solamente somos empleados, sino que también somos personas”.

Unos pasillos más adelante, entre el colorido de las tiras de coco y el dulce de leche, Fabiola Martínez le pone alegría a su puesto Los Chokitos, donde vende dulces regionales desde hace tres años. Para ella, el festejo representa un respiro en medio de las 12 horas diarias de trabajo: “Me da alegría porque uno puede convivir con todos”, comenta sonriente.
Fabiola asegura que en el mercado no existe la competencia encarnizada, pues cada local defiende su sazón y su trato: “El cliente nos busca por la amabilidad”, sostiene con orgullo.
Para la comerciante, el mercado representa el pilar comercial de la entidad. “El mercado es la cabeza del estado y encuentras de todo”, afirma, confesando que convivir con sus compañeros y compradores es su motor diario, pues “venir es lo que más me anima, la verdad”.
Asimismo, resalta el valor de la jornada laboral que sostiene a su hogar: “Me gusta mi trabajo, lo que hago, y de aquí sale el sustento para mi familia. Es un orgullo que reconozcan nuestro trabajo y nuestro esfuerzo, que día a día lo estamos dando todo”.

Esa misma resistencia se respira en el área de abarrotes, donde se apilan los sacos de granos y especias. Lucero Damián Pérez, trabajadora de la abarrotera Cerino, reflexiona sobre la lucha cotidiana del gremio: “Aunque no lo crea, todos luchamos por vender, pero lo más bonito es atender a los clientes”.
Para Lucero, la calidez de los centros de abasto es un sello difícil de igualar en otros comercios, así “lo que más satisface es la forma en que atienden a los clientes, esa atención no se encuentra en cualquier lugar”.
Aunque reconoce que lo más difícil es cuando no hay ventas, Lucero asegura que la recompensa llega cuando hay gente, y atiende a sus clientes, quienes acuden buscando la frescura y calidad de los insumos. Sobre la conmemoración de su oficio, concluye que “celebrarlo nos hace sentir que somos importantes como vendedores”.
