Columna Descomplicado/Jorge Robledo
“Explicación no pedida, culpabilidad manifiesta”, suelen decir algunas personas al referirse a aquellos que se excusan sin que nadie se lo solicite. Indirectamente revelan así su propia culpa o responsabilidad, puntualizan.
Dicha frase, se dice, proviene del latín medieval Excusatio non petita, accusatio manifesta, que se traduce literalmente como “excusa no pedida, culpa manifiesta”.
Tal refrán advierte que cuando alguien se justifica sin que se lo pidan, puede estar revelando que tiene algo que ocultar, incluso aunque sea inocente.
En la vida cotidiana, esto se aplica a situaciones donde la verdad es evidente y no requiere explicaciones adicionales; ofrecerlas puede generar confusión o desconfianza.
En resumen, hay quienes dicen que “explicación no pedida” es un recordatorio de que la prudencia y la sinceridad son esenciales: si no hay necesidad de justificarse, lo mejor es actuar con claridad y dejar que los hechos hablen por sí mismos.
El propio exgobernador tabasqueño Enrique González Pedrero (QEPD) así lo decía: “Hablarán los hechos” y siendo éste su slogan oficial durante su mandato gubernamental el lenguaje de los hechos demostró siempre, a propios y extraños, que esa es la mejor forma de decir las cosas sin estridencias mediáticas y sin elucubraciones innecesarias.
En el contexto general cuando “los hechos hablan” esto es mejor que cualquier justificación o explicación en general.
Pero bueno, aún con todas estas reflexiones habrá que concederle el beneficio de la duda al joven político tabasqueño Andrés Manuel López Beltrán que ayer –de frente– salió al paso de todos los señalamientos que en torno a su persona se han estado haciendo públicos desde hace algún tiempo en el espectro político nacional.
El popular Andy alzó la voz para rechazar aquellos vínculos a posibles actos de corrupción que presuntamente lo ligan con el empresario Jorge Amílcar Olán Aparicio y además negó tener relación con una red de huachicol fiscal.
El hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador subrayó que tales señalamientos forman parte de una “guerra sucia” en su contra y en descrédito del movimiento de transformación impulsado por su padre.
“Todo esto está motivado por un interés político. Esos ataques vienen y son dirigidos porque quienes estaban antes en el poder, y no me refiero a partidos o políticos que simulaban estar al mando del país sino a las que de verdad mandaban y ejercían el poder: los potentados, los hombres más ricos de México, la oligarquía, los grandes corruptos”, señaló.
“Sobre sus mentiras, columnas e insultos, quiero aclarar que nosotros no somos corruptos como ellos, que a diferencia de ellos, no poseemos riquezas, opulentas propiedades ni dinero en el extranjero. Es falso que tengamos relaciones de complicidad, socios, prestanombres o que trafiquemos con influencias para beneficiarnos. Nunca jamás han podido presentar una sola prueba”.
Rechazó asimismo tener una relación de negocios con el empresario Olán Aparicio; “no tenemos ninguna relación con los negocios o empresas de Jorge Amílcar Olán Aparicio; en ningún momento hemos recomendando o intercedido por ninguna persona o empresa con la intención de beneficiarse con contratos o presupuesto público las múltiples instituciones y niveles de gobierno”.
El exsecretario de Organización de Morena quien busca una diputación federal por Tabasco, calificó dicha “guerra sucia” como una estrategia perversa diseñada para fabricar culpas mediante testimonios condicionados.
En otra parte de sus declaraciones, Andy expresó que “sobre las acusaciones referentes a mi supuesta relación con el llamado huachicol fiscal, también quiero negarlo categóricamente, ya que no tengo nada que ver con dichos delitos, en los cuales perversamente me quieren inmiscuir…”.
¿Y que dirá la vox populi en torno a estas declaraciones?.




