Columna Descomplicado/Jorge Robledo
El franking que se ha puesto muy de moda en los últimos días en la conferencia mañanera, en donde se llevó a varios representantes de universidades reconocidas en el país para dar la señal que se hará una aplicación responsable de esta actividad en México, en caso de aprobarse su utilización vuelve a poner la misma película que el actual gobierno federal ha implementado desde el inicio de la Cuarta Transformación: la realización de supuestos foros para escuchar a los expertos pero al final la decisión ya ha sido tomada, por lo que éste no será la excepción.
Para ponerle en contexto el fracking en su concepto más simple consiste en perforar un pozo hasta alcanzar el yacimiento de gas y luego inyectar a alta presión una mezcla de agua, arena y productos químicos para fracturar la roca, lo que permite que los hidrocarburos atrapados fluyan hacia la superficie.
En ese sentido, aunque siempre se había mostrado con una postura en contra del fracking, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, cambió su percepción sobre este tema al considerar que hay que explorarlo si resulta vital para tener una soberanía energética que actualmente no se tiene en su totalidad con respecto al gas. La mandataria federal presentó un comité técnico, encabezado por representantes de reconocidas universidades como la UNAM, el Politécnico, la Universidad Autonóma Metropolitana (UAM), el Instituto del Petróleo, entre otros, para dar a conocer si es factible con nuevas tecnologías realizar un fracking de bajo impacto ambiente.
Sin embargo, más de 80 organizaciones, encabezadas por la Alianza Mexicana contra el Fracking, han advertido que no existe evidencia de un fracking "sustentable" o de "bajo impacto". Señalan que más de 2 mil 300 estudios científicos independientes realizados durante 15 años han documentado varios impactos, como en el caso del agua, en donde se ha documentado contaminación de acuíferos y fuentes de agua superficial; además, el consumo masivo de agua es de entre nueve y 29 millones de litros por pozo.
Igualmente se ha advertido que las sustancias utilizadas pueden causar cáncer, afectar el sistema endócrino, provocar alergias y dañar el sistema nervioso; comunidades cercanas tienen 66 por ciento más probabilidad de desarrollar cáncer asociado a la contaminación del aire. Incluso en Estados Unidos se realizaron películas exponiendo estos casos, llamada tierra prometida. También puede provocar pequeños sismos inducidos por la inyección de fluidos a alta presión.
Con los anteriores argumentos, ahora este comité técnico que dio a conocer la presidente dará su veredicto para determinar si hay nuevas tecnologías para hacer ese franking de bajo impacto, para que todos los organismos en contra de esta práctica, dijo la presidenta, estén tranquilos ,que la determinación de implementarlo se podrá hacer en zonas en donde se pueda tener menos impacto ambiental para extraer gas, aclarando la mandataria que toda actividad humana lleva un impacto.
Esta película de prometer que el gobierno va a realizar alguna acción tomando en cuenta voces ciudadanas y expertos, nos lleva al camino de lo que siempre hemos visto que ya es una decisión tomada, por lo que el franking en el país será prácticamente un hecho. Si no, recuerde lo que pasó con la reforma judicial, electoral, reforma a la ley del amparo, en donde según se escucharon a los expertos pero que al final no les hicieron caso porque varias de estas reformas se aprobaron a como lo mandó la jefa del Ejecutivo y otras por razones de afectaciones políticas, como la electoral no pasaron; sólo mediante un plan B.
Con esto le quiero decir que este comité técnico es la señal de la crónica de una aprobación anunciada para realizar fracking en México, cosa que aunque lo quiera negar la presidenta, será o ya es un caldo de cultivo para generar críticas por parte de la oposición que planteará que, como política y hasta como científica, debería tener congruencia en sus ideas porque la postura en contra del fracking fue un pilar de la campaña de la Cuarta Transformación. Y es que como parte de la plataforma de Morena, la entonces candidata Claudia Sheinbaum adoptó el compromiso de no permitir esta técnica, el cual fue heredado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
De hecho en su plan de campaña 100 pasos para la transformación, el punto número 87 establecía el compromiso de no permitir la explotación de hidrocarburos mediante fracking. Durante un mitin de campaña en 2024, vinculó la prohibición del fracking con la defensa de los derechos humanos y la protección de los ecosistemas más vulnerables. Pero, bueno, aunque seguramente lloverán criticas, la presidenta sostendrá que todo sea por la soberanía energética ya que actualmente México importa el 75 por ciento del gas natural que consume, principalmente de Estados Unidos.