Democracia virtual
Antes de celebrar resultados políticos ajenos, conviene entender que Estados Unidos actúa conforme a sus intereses permanentes y no por simpatías partidistas. Confundir una eventual coincidencia política con un cambio de fondo en la relación bilateral puede llevar a conclusiones equivocadas.
La celebración de algunos sectores del gobierno mexicano por determinados resultados políticos en Estados Unidos parece ignorar una realidad fundamental: los intereses estratégicos de ese país no cambian con facilidad.
En materia comercial pueden existir contrapesos institucionales que moderen ciertas decisiones, pero en el terreno de la seguridad la postura estadounidense seguirá siendo firme.
Las investigaciones relacionadas con el tráfico de drogas, el crimen organizado y los posibles actos de corrupción no desaparecerán por afinidades ideológicas ni por cambios en la correlación política de Washington. Estados Unidos podrá ser un socio comercial indispensable, pero difícilmente será un aliado complaciente cuando se trate de temas de seguridad nacional.
Pensar lo contrario es interpretar mal las señales. Los gobiernos cambian; los intereses, las investigaciones y las exigencias en materia de seguridad permanecen.




