Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Entre un escenario de toma y daca parlamentario por fin logró pasar, en lo general, en el Senado de la República la aprobación (aunque no en las condiciones como habíase proyectado) da los cambios constitucionales para dar paso a la iniciativa de Reforma Electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Fueron 87 votos a favor, 41 en contra y cero abstenciones, de los senadores del PT, Verde y Morena lo que permitió avanzar en la aprobación de estos cambios a la Constitución pero se dejó afuera homologar la revocación de mandato con las elecciones ordinarias en el 2027, como lo proponía la Presidenta de México.
Tal escenario ya se veía venir y dígalo si no cuando solo basta revisar las declaraciones que, en forma frecuente, realizó –previo a la jornada senatorial del miércoles 25 de este mes-- el legislador zacatecano Ricardo Monreal quien (ducho en el arte de las negociaciones parlamentarias) ya avizoraba un escenario adverso a la iniciativa presidencial.
Por ejemplo, hace unos días al concluir una reunión de casi 2 horas con la Presidenta Sheinbaum, en la cual se abordaron temas relacionados con la agenda legislativa el coordinador de los diputados morenistas había advertido que la Presidenta “está muy consciente y sabe que en la división de poderes y en el ejercicio del gobierno hay pesos y contrapesos, y obviamente esa (la posibilidad de que no se apruebe el Plan B) es una de las hipótesis”.
Eran los momentos cuando el Partido del Trabajo hacía público su rechazo a aprobar la reforma electoral si no se modificaba la fecha del ejercicio de revocación de mandato que en la iniciativa original estaba proyectada para efectuarse en el 2027.
En esa ocasión cuando el legislador zacatecano invocó con bastante sutileza el papel que juega la división de poderes estuvieron también en la reunión con la Presidenta, el el coordinador de los senadores de Morena, Ignacio Mier, la secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez y la lideresa de Morena, Luisa María Alcalde.
Monreal planteó el escenario que se aproximaba (que no era un simple berrinche del PT) al concluir el encuentro aun cuando también reconoció las capacidades de liderazgo de Mier para alcanzar el acuerdo con los partidos del Trabajo y Verde y poder aprobar la iniciativa presidencial.
Por cierto fue el propio líder senatorial, Ignacio Mier quien –previó a la votación, en lo general, del llamado Plan B— dijo que solicitarían que se retirara de la minuta el artículo 35 de la revocación de mandato, en aras de tener una buena relación entre los partidos que forman parte de la alianza oficialista.
Se retira para mantener este país con estabilidad, con gobernabilidad y el respaldo al activo que más tiene el movimiento, que es la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó el líder del Senado quien además rechazó que este hecho fuera una derrota hacia Morena y que el Plan B queda “descafeinado”, ya que mantienen las funciones del Instituto Nacional Electoral y lo sustancial de la propuesta presidencial.
En síntesis, lo que se dice en algunos círculos del poder allá en el altiplanoes que predominó la cordura, prevaleció la civilidad y sobretodo la “cabeza fría” de los partidos aliados a Morena –léase PT y PVEM— que, dicho sea de paso, lograron construir acuerdos y avanzar en el tema fundamental de eliminar algunos privilegios que suelen darse en las jornadas electorales.
Y a final de cuentas, superados los desaguisados y las declaraciones encontradas que previamente ocurrieron, el final feliz se vio reflejado ayer en las imágenes publicadas por los diferentes medios de comunicación donde aparecen los líderes del Senado, Ignacio Mier y de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal en compañía de los dirigentes del PVEM y del PT. ([email protected])