Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Célebre frase atribuida al Julio César que una vez más hace su aparición, aun cuando haya quienes se empecinen en decir que no es así.
Viene al caso lo anterior por un asunto que, como dijera el clásico, cayó como anillo al dedo al gobierno de la 4T, en momentos en que, a decir verdad, hay muchos fierros en la lumbre, y aunque se diga lo contrario algunos de ellos están causando indigestión.
Particularmente nos referimos a los casos de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa hoy con licencia, y Marina del Pilar, gobernadora de Baja California, en funciones; el primero quien lo trae en la mira es USA señalado por presuntos vínculos con la delincuencia organizada, y la segunda, por estar presuntamente colaborando con dar información a las autoridades del gobierno americano.
Asuntos por sólo citar algunos que han estado en el ambiente a últimas fechas y han sido nota en todos sentidos en los medios de comunicación escritos y de televisión, pero por el momento han pasado a segundo término ante la aprehensión del ex gobernador panista Ernesto Ruffo Appel, ahora miembro del nuevo partido Somos México.
Personaje de la clase política, este último a quien la Fiscalía General de la República, acusa –igual que han sido señalados otros– de delincuencia organizada por el asunto del huachicol fiscal.
Lo interesante del caso, es que la detención de Ruffo Appel llega en momentos en que el tema de Marina del Pilar lejos de amainar ha escalado y generado bastante ruido, precisamente ahora que la clase política, particularmente los morenistas y aliados, ya están en plena actividad de precampaña con miras a la elección de 2027.
Luego, no le sobra razón a quienes afirman que la detención de Ruffo Appel tiene mucho de tinte político porque sostienen que pega directamente al PAN y, de paso, a Somos México, en donde aquel está figurando como uno de sus miembros, pero más allá en la oposición que a estas fechas todavía no encuentra la manera para reacomodarse y poder competir en las elecciones que están en puerta.
De ahí que la frase de Julio César “divide y vencerás”, parecería que cobra mayor vigencia ante estos acontecimientos.
Empero, algo bueno que en este affaire que ha ocupado espacios en los medios informativos y que hay que destacar es lo señalado por la Presidenta de México, atinente a que lo de Ruffo Appel no debe verse como un caso de justicia selectiva, para nada.
Seguramente la titular de la FGR, Ernestina Godoy, ya habrá tomado nota y observará que el proceso contra el panista transitará por la vía legal sin que haya duda.
Esto es, que existen pruebas contundentes, legalmente válidas y suficientes no solo para sostener la imputación sino también para que, finalmente, sean esas pruebas y no otra la razón las que demuestren que no se trata de un caso más de justicia selectiva.
En el México de la 4T se ha dicho, las cosas deben ser diferentes. En ese sentido debe quedar claro que el caso del exgobernador bajacaliforniano es plenamente legal despejando toda sospecha de que se trate de una vendetta política en tiempos preelectorales. ([email protected] .