Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Muy interesante el mensaje enviado por la presidenta Claudia Sheinbaum a través de una emisaria de alto nivel el fin de semana pasado respecto a la batalla que, por los procesos electorales del 2027, ya se ha iniciado al interior de Morena.
Al calor de las aspiraciones de todos aquellos personajes políticos del partido en el poder que aspiran a estar en las próximas boletas electorales, la Presidenta dio un manotazo y verbi gracia a través de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez envió un mensaje contundente y que no debe pasar desapercibido:
“Ninguna candidatura, posición o cálculo puede estar por encima de la estabilidad del país, la soberanía nacional y el bienestar de las mayorías”.
La titular de la Segob lanzó el mensaje desde la reunión plenaria de la bancada guinda en la Cámara de Diputados y al estilo del exdirigente nacional morenista Andrés Manuel López Obrador (que se oiga bien… y que se oiga lejos) de manera clara advirtió que “el proceso electoral que se aproxima pondrá a prueba el movimiento”.
Y observe usted, lector querido, las declaraciones de la secretaria Rosa Icela se dieron una semana después de la incipiente crisis política que desató el sinaloense Rubén Rocha Moya, con su regreso imprevisto al gobierno de Sinaloa, y cuyos efectos y lección que les ha dejado aún sigue repercutiendo al interior del morenismo nacional.
La secretaria de Gobernación en su mensaje ante los diputados federales habló de principios, de autoridad moral, de unidad, de honestidad, de límites. Pero, sobre todo, habló de poder. “Nadie puede servirse del movimiento para obtener privilegios, proteger intereses personales o vulnerar la ley”, dijo con un tono de advertencia.
Más claro… ni el agua: o sea les leyó muy bien la cartilla a todos aquellos que, de una u otra forma, han expresado sus aspiraciones políticas pensando en obtener otros cargos públicos en el próximo año electoral que prácticamente ya está a la vuelta de la esquina.
La responsable del gobierno interior de México no tuvo que pronunciar ningún nombre de a quien podría ir dirigido su mensaje. El contexto, verdaderamente expresivo, marcó la pauta y dio con el destinatario: “Los cargos son transitorios y el mandato del pueblo es permanente; ninguna posición vale la división del movimiento. Ninguna medición electoral justifica apartarnos de nuestros principios. Ninguna visión individual puede estar por encima de México… tienen la obligación de mantener una frontera ética”.
El mensaje fue bastante claro. La mensajera logró el propósito central: marcar la pauta de manera llana y bastante precisa en torno al escenario que se aproxima rumbo a las decisiones que habrán de tomarse en el terreno electoral en el 2027.
Algunos especialistas sugieren que dicho mensaje ha sido un golpe de timón, un despabilamiento y sobre todo un exhorto general ante los incipientes conflictos internos que ya empiezan a generarse en algunas entidades ante la disputa por los próximos espacios políticos que entrarán en la tómbola electoral.
Sobre todo en aquellas 17 entidades donde se renovarán gobiernos el próximo año y donde las guerras internas amenazan no solo con dividir por dentro a Morena, sino con repercutir en las urnas.
La elección de 2027 mantiene una tensión interna sin precedentes en Morena. Lo ocurrido en Sinaloa ha provocado que el partido se anticipe moviendo fichas.
La secretaria de Gobernación ejecutó la orden y, como en aquellos viejos tiempos de Don Fidel Velázquez pareció advertirles a todos los morenistas de todo el país que ay de aquellos que insistan en pasar por alto las recomendaciones, tendrán que tener muy presente que quien se mueve… no sale en la foto. ([email protected])