Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Antes se hablaba y se decía, por la proximidad de los procesos electorales federales, que algunos sectores veían cercana “la madre de todas las batallas” derivado de los pronósticos que empresas encuestadoras y estudiosos del tema vaticinaban previo a las jornadas comiciales.
Pero nunca, como ahora, habíase visto tan polarizado el ambiente político nacional a poco tiempo de que oficialmente empiece el año electoral 2027.
Hoy, previo a la batalla que habrá de librarse durante la próxima elección de 2027 en la que se renovarán gubernaturas, legislaturas federales y locales, como también presidencias municipales, la ruta parece estar minada por las principales organizaciones políticas que habrán de disputarse todas esas posiciones políticas.
En el caso de la principal fuerza política hoy en el poder, Morena, hace una semanas la Presidente Claudia Sheinbaum, a través de una emisaria de alto nivel como lo es la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez tuvo a bien mandarles un mensaje muy importante a las facciones que al interior del Movimiento de Regenración Nacional se disputan el derecho a participar como candidatos.
La titular de Segob fue bastante clara y marcó la línea a seguir: “Ninguna candidatura, posición o cálculo puede estar por encima de la estabilidad del país, la soberanía nacional y el bienestar de las mayorías”.
La secretaria de Gobernación convocó a la militancia morenista a cerrar filas con la presidenta Sheinbaum y el mensaje, tal parece caló hondo pues llegó a todos los rincones del país, teniendo como destinatario hasta el último integrante del partido.
El tono de la mano derecha de la Presidenta, fue más que contundente, muy explícito: “El proceso electoral que se aproxima pondrá a prueba el movimiento”.
Rosa Icela Rodríguez habló además de principios, de autoridad moral, de unidad, de honestidad, de límites. Pero, sobre todo, habló de poder. “Nadie puede servirse del movimiento para obtener privilegios, proteger intereses personales o vulnerar la ley”, expresó con un tono de advertencia.
Así de claro, la advertencia de la titular de Segob para todos aquellos morenistas que desean ser candidatos a algún cargo de elección popular en el 2027.
Y es que la elección del próximo año –después de todos los acontecimientos que han ocurrido durante este año y en donde la acechanza de grupos extranjeros están a la orden del día–, sin duda alguna será una prueba muy importante que tendrá que sortear la organización política que hoy detenta el poder mayoritario en México.
Morena tiene por delante un gran reto en el cual importa mucho la disposición de sus líderes y aspirantes a los próximos cargos públicos para poder superar esa gran prueba que se avecina en el 2027.
Por cierto, obsérvese que el poder que hasta la fecha ha mantenido Morena, no se limita al control que tiene sobre 24 de las 32 gubernaturas, también se ve reflejado en los votos de la Cámara de Diputados donde con la suma de los grupos parlamentarios aliados tienen 364 curules de 500. Eso les ha permitido tener la mayoría calificada para aprobar reformas constitucionales; la relevancia de cada uno de los asientos ocupado no solo se centra en que sean parte de alguno de los tres partidos, sino a quién responden y de qué lado están, porque ocupar una diputación federal siendo parte del oficialismo no es un voto a favor asegurado, tal fue el caso del Plan A y el Plan B de la reforma electoral, donde los partidos aliados le dieron la espalda a la presidenta Sheinbaum y negaron su voto a favor de la reforma original enviada desde Presidencia. Y en caso de perder espacios significativos en San Lázaro, Morena se vería impedido para aprobar reformas del gobierno, como lo han venido haciendo de manera recurrente desde hace algunos años. Enfrentarían constantes negociaciones con los partidos de oposición que hasta el día de hoy, casi siempre, se han negado a votar a favor de las iniciativas enviadas por la titular del Ejecutivo Federal, lo que desde luego tendría un alto costo político. ([email protected])