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Tabasco sufre una de sus peores crisis ambientales por culpa de Petróleos Mexicanos, dirigida por Juan Carlos Carpio Fragoso. Desde mayo de 2026, la empresa trasladó una quema masiva de gas al Campo Agave, ubicado entre Jalapa, Teapa y el municipio de Centro. Esto ocurrió tras cerrar el pozo Bakté por protestas, prefiriendo mudar la contaminación en lugar de solucionarla.
Para entenderlo de forma simple: los pozos petroleros son como gigantescas ollas exprés. Al sacar el petróleo, también sale mucho gas inflamable. Como Pemex no instaló a tiempo unos equipos llamados "separadores de gas", decidieron prenderle fuego al gas sobrante a través de enormes torres de fierro que funcionan como encendedores gigantes llamados mecheros o mechones.
Los datos duros son alarmantes. En 2018, la Batería Agave apenas quemaba 37.2 millones de pies cúbicos de gas al año. Para 2024, la cifra saltó a 1,696 millones y, tan solo entre enero y junio de 2025, alcanzó el récord de 2,268 millones de pies cúbicos de gas quemado.
Durante los últimos cuatro meses de 2026, la situación empeoró con las llamadas "corridas del diablo" (limpieza interna de ductos), liberando toneladas de carbono negro, azufre y benceno a la atmósfera.
Cansados de respirar veneno, cientos de ciudadanos del corredor Parrilla y Playas del Rosario han bloqueado varias veces la carretera federal Villahermosa-Teapa. Y es que las familias de las zonas afectadas viven bajo un ruido ensordecedor y vibraciones constantes.
Según las autoridades de salud y colectivos médicos, esta exposición provoca dolores de cabeza crónicos, náuseas y graves daños respiratorios. Además, estudios alertan de un alarmante aumento del 87% en riesgo de anomalías fetales y un 29% en partos prematuros.
Esto es solo la punta del iceberg. Pemex tiene un negro historial en Tabasco: desde derrames de crudo que destruyen ríos y cultivos, hasta explosiones e incendios que han dejado comunidades en la ruina.
Ahora, la única solución gubernamental ha sido pactar una tregua prometiendo que la tecnología de separación llegará en diciembre de 2026 para apagar los mecheros en 2027.
Es condenable que se actúe con tanta lentitud. La lluvia ácida y la quema de gas en Jalapa y Teapa exhiben una severa omisión operativa por parte del director general, Juan Carlos Carpio Fregoso, quien ha postergado la infraestructura de captura necesaria.
Las familias del corredor Villahermosa-Teapa siguen respirando veneno mientras se espera una solución tardía. Este es un costo social inaceptable que Pemex debe asumir y corregir ya.




