Columna Descomplicado/Jorge Robledo
En memoria de mi amigo
Ignacio Martínez Russi.
(1960-2026)
Diecinueve meses de gobierno, los que tiene la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Administración que comenzó en una fecha histórica tras las elecciones de 2024, con el objetivo de dar continuidad al proyecto conocido como la Cuarta Transformación.
Persisten desafíos en materia de seguridad (con reportes de aumento en desaparecidos), desabasto de medicinas y la necesidad de mantener el control de la inflación y la estabilidad del peso.
Un informe de Wall Street Journal revela la profunda crisis interna que vive Claudia Sheinbaum. No duerme más de cuatro horas, está indecisa por sus decisiones, está exhausta por la presión de Donald Trump.
}Ya vive enojada día con día, porque los logros no satisfacen al republicano. Se queja cuando su equipo falla en las órdenes y por las fotos de capos expulsados a Estados Unidos.
La última tensión fue por los agentes de la CIA en Chihuahua y la crítica de Trump. "Se debilita políticamente", esto asegura el informe de la Casa Blanca.
Sin duda, la seguridad sigue siendo el mayor desafío.
A pesar de que la presidenta destacó en su primer informe de Gobierno una reducción de delitos, lo cierto es que el crimen organizado y la violencia preocupan mucho a los ciudadanos.
Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 63 por ciento de la población adulta en zonas urbanas, considera inseguro vivir en su ciudad.
En este sentido, la falta de autocrítica manifiesta la insensibilidad con las víctimas, que son presa de la delincuencia y viven en carne propia las consecuencias de la inseguridad, en particular las familias de los desaparecidos.
La militarización con la Guardia Nacional, aunque disfrazada, es una de las más grandes contradicciones del movimiento obradorista. Ratificada el pasado 1 de julio y gestada durante el mandato del anterior presidente, representa una incongruencia programática, con el agravante de que la presencia militar en las calles no ha reducido la delincuencia. Incluso han existido abusos en contra de la sociedad que constantemente ha denunciado.
Otro de los temas negativos es la inexistente división de poderes y la falta de espíritu crítico dentro del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido gobernante.
Su amplia mayoría ha condicionado la dinámica del Congreso de la Unión. La relación de fuerzas –364 diputados de la coalición gobernante (Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde Ecologista de México) frente a los 135 de la oposición– justifica pensar que la cámara parezca una oficialía de partes.
Urgía un cambio para lograr una auténtica impartición de justicia. Pero la reforma impulsada por López Obrador y continuada por Sheinbaum no ha significado esa transformación sustantiva, que garantice un sistema imparcial y efectivo.
Una justicia para todas y todos, no solo para quienes pudieran pagarla como ocurría en el pasado. La elección judicial, que ha dado lugar al nombramiento de ministros de la Corte del Acordeón, los tribunales electorales y los restantes ámbitos de la magistratura.
Apenas tuvo una participación del 13 por ciento. El voto popular solo ha servido para legitimar el nombramiento de jueces y magistrados afines al gobierno actual.
Otra de las asignaturas pendientes es la corrupción. Por más que pretendan justificarlo, sigue siendo parte de la vida pública, en buena medida porque se mantienen los políticos del viejo régimen y las viejas estructuras siguen intactas.
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