Columna Descomplicado/Jorge Robledo
A los representantes del pueblo, que son los diputados y senadores, a ellos hay que pedirles sean revisados los protocolos y las investigaciones relacionadas con personas primodelincuentes en la ciudad; es decir, aquellas personas que jamás han sido detenidas por ningún delito y que, por primera vez, están siendo acusados y, además, están también en prisión, por primera vez.
Vale la pena saber la verdad sobre sus detenciones, acusaciones, cómo se dieron los hechos, quién acusa, qué antecedentes hay, todo, pero todo el contexto de los hechos y también sobre los delitos de los que se les acusa, sobre todo porque de la nada se inventan delitos por envidia, por personas que quieren venganza o simplemente porque no hay a quién más echarle la culpa y los índices de detenciones de supuestos y presuntos delincuentes, deben subir.
Para bien de todos, las personas ya no se quedan calladas y sus familiares tampoco, porque si bien no hay recursos para una excelente defensa legal, sí hay fuerzas, inteligencia y sabiduría para defender al familiar que se sabe es inocente.
Es la autoridad legal, la única que puede establecer si un ciudadano es o no culpable, pero también, el proceso de la persona que está siendo señalada como presunto delincuente, debe ser limpio, transparente, sin suspicacias y menos, con mentiras y pruebas falsas que, en realidad eso es lo que más duele y afecta la vulnerabilidad de las personas inocentes y, además, pobres.
Bandidos y estafadores son aquellos que sabiendo que un ciudadano es inocente, lo inculpan, lo bueno es que son muchos los ciudadanos que se quejan de abusos y atropellos en su persona, pero, sobre todo, se quejan de que les han inventado o sembrado un delito. Ya las personas, no se quedan calladas.
Cuando quieran acabar con este gremio del invento delitos y la extorsión al fabricar pruebas, puede ser demasiado tarde, pues nadie está exento de que todo lo aquí expuesto, le suceda.
Los legisladores (diputados y senadores), deberían establecer mecanismos e imputaciones a quienes inventan o fabrican delitos, a aquellos ciudadanos que, desde la ignorancia, la pobreza, estar en el lugar equivocado a la hora equivocada o que por envidia o simplemente caerle mal a alguna autoridad, hoy están en prisión, cuando en verdad son inocentes.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector y lectora por su tiempo de lectura.
P.D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderías por cantidad alguna?