Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Aquellos hombres y mujeres que utilizan a los hijos para afectar a su pareja, no solo afectan a su ex, sino mucho más a los menores.
Una agrupación denominada Soy papá, no criminal ha salido a las calles en busca de justicia; han levantado la voz, y aplaudo su entereza, valentía, ánimo, pero sobre todo que luchen por la convivencia sana con sus hijos e hijas, porque no solo la ley y los que la deben aplicar con justicia los alejan de sus hijos, sino también las personas que una vez les prometieron amor.
Si la relación no se dio, si alguien o algo falló no debe ser culpa de los hijos e hijas, si ya se dijo: "hasta aquí, no más" por parte de alguno de los padres, para qué forzar la relación condicionando a los hijos e hijas a no ver al padre o a la madre. Si como adultos no estamos dispuestos a caer, levantarnos y seguir, en una relación, estamos demostrando a los hijos que dependemos de un hombre o una mujer para vivir.
Los conflictos de pareja no deben afectar a los hijos e hijas. Si de por sí verles separados y peleando los hace infelices y les generamos traumas y problemas, separarlos de un padre o de una madre, los destruye más.
Con el tiempo los mismos hijos aceptan y van madurando en comprender que papá y mamá peleaban y discutían mucho y podemos hacerlos más felices. Eso sí, papá y mamá, separados, pero hacerlos felices; esa es la prioridad: la felicidad de los menores.
Busquemos soluciones y no problemas para los menores.
Aplaudo la iniciativa de Soy papá, no criminal sobre todo porque todos estos padres, pagan la pensión alimenticia y solo buscan convivir con sus hijos e hijas. La ley debería ser justa para ellos, porque el día que las leyes cambien y sean los niños y las niñas quienes decidan con quién estar, y esa voz y decisión sea inapelable ante un juez o jueza, ese día, los adultos, dejaremos de importar, ese día, ellos decidirán y ese día, se acabará el pleito de saber y demostrar ante la ley lo justo, quién es el o la más fuerte.
Los procesos legales para que los menores puedan convivir con la madre o el padre, nunca deberían ir acompañados del odio, la mentira, el engaño, el celo, la venganza y mucho menos de un "me las vas a pagar". Ir con esa mentalidad y actitud, no le hace daño al padre o a la madre, comprendamos y entendamos que ese tipo de actitudes, solo trae daño a los hijos e hijas que, de por sí sufren y lloran en su corazón, por la separación de sus padres, llora y sufre su alma de ver y escuchar el odio con el que se disputan su existir. No demos mal ejemplo a nuestros hijos e hijas, de cómo resolver la convivencia en la familia, sobre todo cuando una relación amorosa ya no tiene remedio.
Cambiemos nuestro actuar, pensar y proceder. No creo que exista un papá o mamá en el mundo que desee lo malo y traumas para sus hijos e hijas. ¿O sí los hay? De ser así, que se preparen para lo que están sembrando, porque cuando esos menores crezcan, la cosecha será esa: hijos e hijas, rencorosos, con odio, mentiras, distantes, amargados y sobre todo, infelices, igual que usted.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector y lectora por su tiempo.
P.D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderías por cantidad alguna?