Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Ahorrar era la opción cuando íbamos a la escuela primaria, esto hace ya casi 40 años.
Recuerdo que, a cada niño o niña, le daban una tarjeta de papel y ahí nos anotaban lo que ahorrábamos y, al finalizar el año, nos daban el dinero que ahorrábamos y la tarjeta; era felicidad, porque decíamos con orgullo: era nuestro ahorro.
Pero ahorrar, en la actualidad ya no es la opción, porque el dinero se necesita y parece que en los hogares no hay liquidez, solo alcanza para lo necesario, y enfermarse o una emergencia en el hogar, implica endeudarse o empeñar.
No estoy en contra de los programas sociales, sí funcionan algunos y sirven; cada quien que administre como quiera su dinero; pero, ¿en verdad alcanzará?, ¿de verdad sus necesidades son cubiertas? No creo que, en su totalidad, sobre todo cuando hay una emergencia de enfermedad, no vas a llevar a tu familiar a un médico que sabes, no lo va a curar, debes pagar consulta, estudios y medicamentos, comida, servicios, escuela, pasaje; no creo que alcance.
Debemos recibir lo que nos den, sí; pero también debemos abrir los ojos y como ciudadanos pensar y razonar bien lo que significa el poder del pueblo y no el poder de un sistema, el cual es elegido por nosotros al votar de manera libre y democrática. Como pueblo, debemos exigir sistemas de salud pública de calidad, medicamentos de calidad, servicios de calidad.
Buscar responsables, no es la solución, pues si nos vemos en un espejo somos nosotros mismos; lamentarnos, tampoco, no resuelve nada; actuar sí, eso sí ayudaría mucho.
El pueblo solo puede actuar y de una única forma: dividiendo su voto en el sistema político, cuando votamos, podemos hacer el cambio. En Estados Unidos lo hicieron y les funcionó; en España también y les funcionó, y en otros países en donde los ciudadanos han votado al elegir al presidente o presidenta por un partido, han votado por sus diputados por otro partido y han votado por sus senadores por otro partido.
La diversidad no es mala, el que sean de diversos partidos políticos les ha permitido no tener el monopolio del poder y de manera absoluta para hacer lo que quieran, y esto ha permitido que el representante del Poder Ejecutivo no haga lo que se le dé la gana, que los diputados no anden gastando lo que se les dé la gana y se pongan a trabajar en legislar, y que los senadores defiendan y hagan cumplir al Ejecutivo, la ley.
Cuando el pueblo siga recibiendo sus apoyos, pero también sepa elegir a sus gobernantes, creo, pudiera haber la oportunidad de que las leyes sean respetadas y comencemos a recibir, con calidad, lo que como pueblo merecemos. Pero mientras este pensamiento épico llega, debemos irnos conformando con recibir migajas y tratar de pagar las deudas que se vayan generando, mismas que ojalá no sean heredadas a sus hijos y nietos, porque si esperamos más, puede llegar a ser demasiado tarde.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector y lectora por su tiempo de lectura.
P.D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderías por cantidad alguna?




