Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Algo terrible sucede al interior de las familias en Tabasco.
Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, están sufriendo de estrés y depresión; las causas no son ajenas al ambiente familiar, de hecho, ese, es el origen.
Las noticias de jóvenes que se suicidan o que asesinan a sus amigas o amigos, cada vez son más.
Lo anterior, es el culmen de una niñez descuidada, una niñez en la que desde el seno familiar no se trabajó con el amor, las disciplina, la corrección, la formación en valores y todo aquello que, permitiera que, desde niños, esos adolescentes y jóvenes, fueran formados o educados en un ambiente que si bien, no les permitiera resolver todo, sí les permitiera enfrentarlo con valor, tolerancias, empatía y, sobre todo, con el carácter que se requiere para resolverlo y dejar de tener miedo por lo incierto.
Las autoridades responsables de la salud pública en México e instituciones como el IMSS entre otras, junto con diversos medios de comunicación, preocupados por los altos índices de suicidios, en niños, niñas, adolescentes y jóvenes, han creado y diseñado infinidad de campañas en pro de la vida, cuidado de la salud mental, todo dirigido a la población.
Buscar culpables no es la solución, pero sí es urgente asumir responsabilidades, sobre todo porque la vida de nuestros adolescentes y jóvenes está en riesgo.
Y los responsables, somos los padres y madres de familia, no hay más.
Otra gran realidad es que, aunque existan miles de campañas, es desde niños que debemos trabajar con nuestros adolescentes y jóvenes, pues cuando asumen una edad más avanzada, el trabajo es más difícil.
Desde que los niños y niñas nacen, ya los padres y madres, debemos asumir la responsabilidad de la formación de un ser humano, su formación, su educación, su alimentación, su vida.
Consideremos pues, nuestras posibilidades como padres y madres.
Dejar que, desde pequeños, nuestros hijos e hijas tengan un aparato celular, una Tablet o un aparato tecnológico, es malo.
Dejar que las pláticas, los diálogos, la comunicación entre padres e hijos, desaparezcan, está mal.
Dejar que el trabajo absorba toda nuestra atención y tiempo para con los hijos e hijas, está mal.
Dejar que los maestros, maestras, medios de comunicación y personas externas, se ocupen de la vida de nuestros hijos e hijas, está mal.
Dejar de ser padre y madre, está mal.
Por eso, es importante, hacer lo que está bien y eso, aunque no hay recetas para ser padre o madre, todos lo sabemos hacer; porque para hacer y decidir lo que está bien, no se necesita nada, es simple, solo hagamos lo que sabemos que está bien.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector y lectora por su tiempo de lectura.
P.D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderías por cantidad alguna?