Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Acomodo guinda
En Tabasco ya arrancó oficialmente la temporada donde los funcionarios descubren, de repente,
que “su verdadera vocación” no era administrar oficinas, sino servir al pueblo desde otra silla, una
que se gana con votos y presupuesto. El primero que prácticamente tiene medio pie fuera del
gabinete es Daniel Casasús Ruz.
La renuncia del titular de la SOTOP es cuestión de horas. El asunto es que en el camino las
circunstancias cambian y hace apenas unas semanas parecía embalado rumbo a la candidatura por
la alcaldía de Centro, pero ahora la cosa ya no se ve tan clara.
En Morena las candidaturas no se construyen únicamente con ganas ni con espectaculares
disfrazados de rendición de cuentas, tampoco con pequeñas lonas en domicilios particulares;
además de las encuestas, también pesan los acuerdos, los grupos y, sobre todo, las señales que
llegan desde arriba.
Por eso ahora se comenta que Casasús podría bajarle dos rayitas a su aspiración municipal y
terminar buscando una diputación local o federal. En política eso se llama “estrategia”. En
lenguaje de barrio se dice que “cuando ves que hay alguien antes en la fila, mejor cambia de
ventanilla”.
Mientras tanto, Jorge Bracamonte observa tranquilo desde el Congreso local. El presidente de la
Junta de Coordinación Política no trae prisa ni anda corriendo con la renuncia en la mano porque
sabe perfectamente que los tiempos legales todavía le alcanzan hasta agosto.
Además, carga algo que en Morena vale más que muchos padrinazgos, lleva muchos años
caminando territorio y los sondeos previos le dan una ventaja de 3 a 1.
El diputado sabe que la construcción de un proyecto empieza cuando se recorre el territorio, se
saluda a la gente en rancherías, se escuchan quejas bajo el sol y se resuelven problemas.
Más de una década lleva en eso y por eso se siente seguro para pelear la alcaldía de Centro. Su
apuesta ya no está en ganar la encuesta interna, esa prueba podría estar superada, sino en llegar
fuerte a la elección constitucional.
En medio de todo este reacomodo apareció Andy López Beltrán, quien no llegó precisamente a
operar a favor de Daniel Casasús.
El hijo del expresidente vino a construir su propio proyecto político, que no es poca cosa, porque
ese sería el comienzo de algo mucho más grande.
Además, la pelea por el VI distrito implica negociaciones y acuerdos con quienes ya habían
caminado ese tramo, y buscan vender caro su amor.
Andy sabe perfectamente que su apellido abre puertas, pero también genera resistencias. Por eso
arrancó con un discurso conciliador, diciendo que viene “a ponerse a disposición de los
tabasqueños”.
Defendió también su derecho constitucional a competir por haber nacido en Tabasco e, incluso, ya
movió su domicilio a Teapa para evitar ruido innecesario.
RENUNCIAS EN PUERTA
Mientras tanto, siguen las renuncias en puerta. Lorena Méndez Denis ya alista su despedida a la
delegación de los Programas de Bienestar federales y se perfila para la presidencia de Comalcalco;
Mayra Paloma López Hidalgo también prepara su retirada de la Secretaría de Bienestar del estado
y se dirige hacia la alcaldía de Cárdenas.
Los movimientos también alcanzan a las municipalidades y Parmet Marcelino Ibarra dejará este fin
de semana la Secretaría del Ayuntamiento de Comalcalco para buscar una diputación, y atrás de
cada salida ya hay alguien posibles sucesores calentando la silla.
Hasta en la Secretaría de Cultura se consideran movimientos. Salvador Manrique Priego
prácticamente ya le puso veladoras a todos los santos para que Aída Castillo pida licencia, se vaya
por una diputación federal y le deje la titularidad. El hombre anda más ilusionado que niño
esperando bicicleta en Navidad.
Sassón
Así está Morena en Tabasco. El gabinete de Javier May Rodríguez será transformado en los
próximos días, porque cuando se acercan las elecciones, hasta el más institucional empieza a
escuchar el dulce canto de una candidatura.