Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Melancolía en La Chingada
“Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”.
Pocas frases retratan con tanta precisión el momento político que vive la relación entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump.
La carta del expresidente parece un mensaje al antiguo amor que ya no responde los mensajes con la misma rapidez, el problema es que la política internacional no suele regirse por la nostalgia ni por los buenos recuerdos de una relación que, en algún momento, resultó conveniente para ambas partes.
La expresión de Obrador revela, como interrogante de fondo, ¿qué cambió en Donald Trump? Porque, desde la perspectiva de López Obrador y del movimiento que fundó, el republicano que antes parecía dispuesto a convivir con el gobierno de la Cuarta Transformación ya no es el mismo.
Es decir, aquel Trump pragmático que privilegiaba acuerdos y resultados inmediatos, que escuchaba las sugerencias de Obrador y las tomaba en cuenta, parece haber sido sustituido por otro más dispuesto a ejercer presión y a endurecer posiciones.
La carta también deja ver el tránsito de una relación política que pasó del entusiasmo al desencanto, como ocurre en las historias románticas; ahora existe una tendencia a idealizar el pasado cuando el presente se vuelve incómodo.
En su mensaje, López Obrador respalda la defensa de la soberanía nacional planteada por Claudia Sheinbaum y rechaza cualquier intento de intervención extranjera. Eso es bueno, pero también puede parecer agresivo al retar al presidente del país más poderoso del mundo.
No es lo mismo dar un discurso nacionalista desde la Presidencia de la República, con el respaldo de la banda en el pecho y sentado en La Silla Embrujada, a decirlo a título personal desde el exilio en La Chingada.
De igual manera, advierte sobre supuestas maniobras dirigidas por algunos funcionarios estadounidenses a debilitar a Morena y fortalecer a la oposición. No señala directamente a Donald Trump. Simplemente le dice que lo están manipulando.
De acuerdo a su análisis, el objetivo sería debilitar políticamente a Morena, fortalecer a la oposición mexicana, recuperar influencia sobre las decisiones del gobierno federal, utilizar el tema de seguridad como herramienta de presión e influir en la opinión pública estadounidense rumbo a futuras elecciones.
Esta es una narrativa políticamente eficaz, porque frente a las críticas externas presenta el conflicto como una disputa entre proyectos nacionales y no como una discusión sobre posibles responsabilidades individuales.
Sin embargo, el contexto ya no es el mismo, dado que, en los últimos dos años en Estados Unidos, se han acumulado investigaciones, testimonios, procesos judiciales y declaraciones de personajes vinculados al crimen organizado.
Independientemente de la veracidad o el alcance final de esa información, es evidente que el volumen de datos disponible para las autoridades estadounidenses sea hoy mucho mayor a partir de 2024, que en el pasado sexenio. Eso modifica percepciones, estrategias y decisiones políticas.
Por ejemplo, Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López fueron arrestados el 25 de julio de 2024; el general Gerardo Mérida Sánchez se entregó el 11 de mayo del presente año y, Enrique Alfonso Díaz Vega, operador financiero del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, se entregó cuatro días después.
Sin duda, sus declaraciones han modificado las cosas. Estados Unidos cuenta ahora con “otros datos” acerca de los gobernantes que le han colaborado al crimen organizado en México y ha iniciado investigaciones en contra de Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas, y de Alfonzo Durazo Montaño, gobernador de Sonora y presidente del Consejo Político Nacional de Morena.
Quizá ahí se encuentre la explicación más simple del cambio de actitud del otro Trump. No se trata necesariamente de que haya cambiado de personalidad. Tal vez la información a la que tiene acceso es otra y por ello haya decido cambiar de amistades.
El reclamo de que “regrese el otro Trump” recuerda a quien observa una fotografía antigua con nostalgia.
La política, sin embargo, rara vez concede oportunidades sentimentales, pues los líderes cambian de acuerdo a las circunstancias y a los intereses.
Ahora bien, ¿se busca acaso involucrar a todo el pueblo de México para defender a quienes, de acuerdo a las acusaciones de Estados Unidos, han enlutado el país y han bañado de sangre el territorio nacional?
Sassón
En estado normal, una fiera suele evitar enfrentamientos si sabe que puede salir lastimada, pero herida ya no tiene nada que perder; al saberse vulnerable pierde la capacidad de huir o medir riesgos y, desesperada, ataca cualquier cosa que perciba como una amenaza.