Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Desde los inicios del mandato de la presidenta de la República se vio que quienes iban a ser sus aliados, no iban a tener el mismo trato que tuvieron con un hombre. Nos referimos el trato hacia el presidente Andrés Manuel López Obrador, aquel que a su parecer los había hecho candidatos ganadores, por lo que en el caso de Claudia Sheinbaum Pardo, aunque la presidenta sacó un poco más de votos que el mismo AMLO, y que actualmente las encuestas la ubican con un porcentaje un poco más arriba de lo que tuvo su antecesor, esto no les bastó a sus partidos aliados para aprobar en primera su reforma electoral y luego su plan B, desairando las dos propuestas de la primer presidenta.
En contexto, muchas veces se ha dicho que Claudia Sheibaum no es AMLO, lo que en este mes de la mujer pudiera sonar misógino. Sin embargo, desafortunadamente este sentimiento de minimización a la investidura de la primer presidenta de México se hizo una realidad, porque usted recordará que en los primero tres años en que gobernó López Obrador, cuando tenía el mismo escenario de mayoría legislativa con Morena y partidos aliados, todas las iniciativas que mandó se aprobaron sin corregirle una coma, a como lo mandaba el entonces presidente.
Pero ahora con el mismo panorama de mayoría legislativa, estos legisladores se atrevieron a cuestionar y a corregir lo mandado por Sheibaum Pardo en marzo de 2025, como fue su primera propuesta presentada al Congreso federal sobre la petición de ley de no reelección y nepotismo para 2027; la mandaron al 2030. Y por si fuera poco hace un año en el mes de la mujer la volvieron a desairar dándole la espalda cuando arribó al llamado arancelfest, al tomarse una selfie, aun y cuando en el sonido local estaban anunciando el arribo de la presidenta. Cosa que nunca hicieron con AMLO, a quien desde que anunciaban su arribo estaban siempre pendiente qué hacía desde que arribaba a un evento.
Este 2026, pareciera que las circunstancias vuelven a poner la falta de reconocimiento hacia el liderazgo a la primer mujer presidenta, en el mes de la mujer, dejando entrever que en el fondo la brecha entre el mandato de un hombre y una mujer en México, sigue existiendo, prueba de ello: la reforma electoral presentada por la presidenta fue rechazada y cuestionada por los legisladores, y hasta de los mismos aliados. Igualmente el plan B, que incluía tanto la disminución de las pluris y la revocación de mandato no fueron aprobadas por el Partido Verde y del Trabajo, respectivamente.
Al respecto, muchos dicen que la presidenta por estos últimos desaires ha visto su realidad de que no tiene el control de Morena y sus aliados como lo tenía AMLO, porque los actuales legisladores gritan a los cuatro vientos que llegaron por López Obrador, y que su voz todavía tendrá peso a través de Andy, pero la doctora, es práctica y ya lo ha ido demostrando, al ir formando su red de gobernadores afines a su figura, que serán claves para poner candidatos que renueven las fuerzas en el Congreso de la Unión. La tarea dicen es en el 27, fortalecer al máximo a Morena con su grupo de científicos que vayan minimizando la dependencia del Verde y el PT, para las toma de decisiones. Nombres de gobernadores como Mara Lezama en Quintana Roo, Rocío Nahle en Veracruz, Huacho Díaz en Yucatán, Salomón Jara en Oaxaca, Javier May en Tabasco, son algunos que estarían en el proyecto 2027.
Este proyecto 2027, no es para tomar distancia de AMLO, pero sí para fortalecer el entendido de que la lealtad es para quien gobierna, como se ha hecho desde siempre, porque la doctora a partir del próximo año tiene que ir pensando en su sucesión, para tener un retiro tranquilo y dejar a México en manos de una persona que siga con su visión. Y es que Claudia Sheibaum a diferencia de muchos que le ven débil por la negativa a sus iniciativas, ha demostrado que no le tiembla la mano, como se ha visto con el cambio de política de seguridad, dejando de lado el abrazo no balazos, conciliar y contestar a Trump, cosa que no hizo nunca AMLO, además de acudir a foros internacionales, como Davos, para hacer mas relaciones comerciales con otros países.
Y si Clauda Sheibaum no es AMLO, de hecho el mismo expresidente reconoció que era aún mejor, y por mejor entiéndase metódica. La presidenta siempre ha manejado un discurso de no confrontación con sus actuales aliados y con quienes de Morena no han querido jalar con las propuestas que ha hecho, porque sabe que son necesarios, pero que el tiempo de esta herencia obradorista que se siente que no le deben nada para estar en su puesto, ya está acabando. Sus piezas están empezando a moverse y aunque por desgracia los desaires se los han hecho en el mes de la mujer, tiene la confianza de estar con quienes realmente estarán con ella y con el proyecto 2023.