Columna Descomplicado/Jorge Robledo
El principio de la caída
Lo que está ocurriendo en Sinaloa no es un episodio aislado: es el inicio visible de una caída política que puede arrastrar a todo un gobierno.
El gobernador Rubén Rocha Moya pidió licencia y perdió el fuero. Con ese gesto, dejó de ser intocable y se convirtió en un ciudadano más, vulnerable a la justicia. Esa decisión abrió la puerta a un efecto dominó: nueve funcionarios acusados algunos de ellos en posición política, renunciaron y un senador de Morena decidió colaborar con el gobierno de Estados Unidos.
Este conjunto de hechos marca el principio de la fractura. No se trata solo de licencias administrativas, sino de un derrumbe de confianza.
Cuando un gobernador se aparta para enfrentar acusaciones, cuando alcaldes y funcionarios se retiran en masa, y cuando un senador cruza la frontera para convertirse en testigo, lo que se derrumba no es una persona: es la credibilidad de un proyecto político que rompe con el régimen instaurado.
La ciudadanía lo entiende sin necesidad de grandes pruebas: si los que gobiernan están bajo sospecha, ¿en quién confiar?
La caída empieza cuando la gente deja de creer en sus instituciones. Y hoy, en Sinaloa y el país esa desconfianza ya es un hecho.
El principio de la caída de este gobierno está marcado por tres señales claras:
1. La pérdida de fuero del gobernador.
2. La renuncia en cascada de los acusados.
3. La colaboración de un senador con Estados Unidos.
Cada una de estas señales es un golpe directo a la narrativa oficial. Y juntas, forman un parteaguas que la ciudadanía no puede ignorar.
Va Directo: Lo que pasó es una situación que marca el principio visible de la caída de un gobierno que parecía sólido y que ahora se muestra fracturado y lo grave, confundido, a pesar de lo que ellos intentan difundir.