Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Un caso de abuso del poder en Comalcalco, Tabasco
En Comalcalco, Tabasco, se vive una historia que refleja cómo el tráfico de influencias puede convertir a las víctimas en acusados, y a los agresores en intocables.
El ingeniero Carlos Vera García, un empresario respetado y casi de la tercera edad, ha sido señalado injustamente mientras su verdadero agresor, Inocente N. (Chente), continúa protegido por una red de complicidades.
El trasfondo del asunto:
• Carlos Vera, propietario de IEMA Climas, denunció haer sido agredido en su propio domicilio por Chente, quien lo golpeó y lo amenazó de muerte.
En lugar de recibir justicia, el afectado fue detenido por faltas administrativas, mientras la familia del agresor ocupaba su casa y presentaba denuncias falsas en su contra.
¿Quién es Chente?
Chente enfrenta procesos por violación y violencia física contra su exesposa Pitta Rosales.
Se le acusa también de estafas y negocios turbios, incluyendo la venta de amparos y la renta de vehículos adquiridos con dinero de dudosa procedencia.
A pesar de todo, permanece en arraigo domiciliario, protegido por influencias políticas y familiares.
La red de protección:
Ovidio Peralta, presidente municipal, señalado de visitarlo y apoyarlo en negocios.
Raquel N., madre y hermana, quienes fabrican denuncias contra Carlos Vera.
Arantza Monserrat, funcionaria judicial, acusada de facilitar beneficios legales.
Ary, vinculada a círculos políticos, también parte de la protección.
Este caso no es solo un conflicto personal: es un ejemplo de cómo la corrupción y el tráfico de influencias destruyen la confianza en la justicia.
El pueblo exige que se reconozca la inocencia de Carlos Vera y que se actúe contra quienes encubren a un agresor con historial de violencia y estafa.
Se pide al gobernador Javier May y al gobierno de Tabasco que intervengan, que pongan fin a la impunidad y que defiendan a las verdaderas víctimas.
Este caso no es aislado desafortunadamente: refleja cómo la corrupción y el tráfico de influencias convierten a las víctimas en acusados y a los agresores en intocables.
La justicia pierde credibilidad cuando se usa como herramienta de poder y no como defensa del ciudadano.
La historia del ingeniero Carlos Vera es la historia de muchos mexicanos que enfrentan un sistema que protege al violento y castiga al inocente. Por eso, la voz ciudadana debe ser firme: no más impunidad, no más abusos de poder.
Carlos Vera no está solo. Comalcalco exige justicia.