Columna Descomplicado/Jorge Robledo
En Tabasco, bastión de histórico del obradorismo, empieza a dibujarse un escenario que complica el panorama para Morena rumbo al 2027. Movimiento Ciudadano, partido que hasta hace poco parecía marginal en la entidad, ha comenzado a ganar terreno en municipios clave y a colocarse en la conversación pública como una fuerza opositora con posibilidades reales.
Los gobiernos naranjas en Emiliano Zapata, Paraíso y Tacotalpa han logrado niveles de aceptación que llaman la atención de analistas y ciudadanos. En Emiliano Zapata, la administración de Armin Marín Saury es señalada por sus simpatizantes como ejemplo de resultados en seguridad y empleo, con la percepción de ser el municipio más seguro del estado.
En Paraíso, Alfonso Baca Sevilla ha mantenido un ritmo constante de obras públicas: pavimentaciones, rehabilitación de espacios deportivos, entrega de transformadores eléctricos y acciones que, sumadas a la generación de empleo, lo sostienen en el ánimo ciudadano.
Mientras tanto, en Tacotalpa, Ricky Arcos ha consolidado un programa de obras y pavimentaciones que también se traduce en empleos y buena aceptación social.
La pregunta que se abre es si este avance de Movimiento Ciudadano puede convertirse en una tendencia sostenida. De mantenerse, cada vez son más las voces que consideran que el partido naranja podría convertirse en la principal fuerza de oposición en Tabasco y dar la sorpresa en las elecciones de 2027, incluso arrebatando hasta ocho municipios en un estado que ha sido símbolo del obradorismo.
El tablero político se mueve. Morena conserva la mayoría, pero la irrupción de Movimiento Ciudadano obliga a replantear estrategias y a reconocer que la ciudadanía empieza a mirar alternativas. El 2027 no será un trámite: será una disputa real por el rumbo de Tabasco.