Columna Descomplicado/Jorge Robledo
El INE sacó una nueva regla para las elecciones de 2027: van a registrar en los noticiarios si los conductores usan sarcasmo, ironía, minimización o infantilización cuando hablen de precandidatos y candidatos.
Dicen que no habrá sanciones, pero los reportes serán públicos. O sea, cada chiste, cada burla, cada comentario incómodo quedará registrado en un informe oficial.
¿Por qué es un problema?
• Porque es subjetivo: ¿quién decide si un comentario es un chiste o una ofensa?
• Porque provoca miedo: los periodistas se van a cuidar de lo que dicen para no aparecer en esos informes.
• Porque mata la crítica: el humor político es parte de la democracia. Si lo vigilan, la gente se queda sin esa forma de cuestionar al poder.
• Porque abre la puerta a la censura: hoy es la ironía, mañana puede ser cualquier crítica.
Lo que está en juego:
La sátira y el sarcasmo no son violencia, son formas de decirle al poder que no es intocable.
En México siempre hemos tenido caricaturistas, moneros y comediantes que se burlan de los políticos. Eso ayuda a que la gente vea las contradicciones y los abusos.
Si ahora el INE decide que la ironía es “descalificación”, lo que realmente está haciendo es vigilar la crítica. Y cuando el poder empieza a temerle a la risa, lo que en realidad teme es a la verdad.
Conclusión ciudadana:
En un país donde los periodistas enfrentan violencia real y donde los problemas graves siguen sin resolverse, perseguir el sarcasmo es absurdo.
La democracia no se fortalece registrando chistes: se fortalece garantizando que todos podamos hablar, criticar y hasta reírnos del poder.
¿A qué apuesta el gobierno con estas modificaciones a la libre expresión? Al temor de que la elección del 2027 no resulte a como le apuestan?