Columna Descomplicado/Jorge Robledo
El gobernador Javier May Rodríguez no se sale de su guion, en el que ya sabe qué decir cuando le hacen críticas, señalamientos por las malas decisiones que ha tomado en el tiempo que ha estado al frente de la administración estatal.
En un abrir y cerrar de ojos, May ya ha recorrido la cuarta parte del sexenio, aunque -siendo sinceros- si algo se le debe destacar, es su mal gobierno, su poco interés en atender y resolver los grandes problemas que se tienen en Tabasco.
No sale de su burbuja, cree que con sus giras de territorio está gobernando excelentemente, pero la realidad que vivimos es otra: sigue la inseguridad, problemas de salud, desempleo, falta de apoyo al campo, a la ganadería o la nula inversión. Todo eso nos dice otra cosa.
Cuando a May Rodríguez le hacen críticas por las malas decisiones en su gobierno, que solo han servido para que las cosas sigan peor de como estaban, siempre contesta lo mismo.
El gobernador del Estado asegura que los opositores quisieran regresar al pasado, que están enojados porque ya no están en la nómina y que ahora el pueblo, bueno y santo, es el que manda, pero no dice y no reconoce que quienes se están beneficiando y están felices con sus malas decisiones, son ni más ni menos que sus cuates, compadres y cercanos; esos sí que están haciendo su agosto en pleno marzo.
Es el mandatario estatal que más ha pedido créditos, lo que ha comprometido el futuro financiero del Estado, que ocasionará que no se tenga dinero para inversión, mejorar la salud, mejorar la seguridad, apoyos al campo, para la ganadería, o las micros, pequeñas y medianas empresas.
Apenas el pasado lunes 30 marzo, May Rodríguez nos volvió a sorprender -pero no de manera positiva-, sino por lo contrario: pidió al Congreso local le autorizara un nuevo crédito por 400 millones de pesos (mdp), con lo que rebasó los 10 mil millones de pesos, ya casi llega a los 11 mil mdp, en préstamos, que ningún otro mandatario tuvo que lograr esa hazaña.
El que más se ha beneficiado con las malas decisiones de May Rodríguez es ni más ni menos que su operador financiero, Daniel Gómez, sí ese que es el presidente del equipo de béisbol Olmecas de Tabasco, que, trascendió en redes sociales, que para seguir haciendo pingües negocios, solicitó de manera “voluntaria” a todos los que han sido beneficiados con un contrato de obra pública o adquisición de material, que adquieran un Bono Olmeca, que tiene un costo de la nada despreciable suma de tres millones de pesos.
Aquellos proveedores o empresarios que han tenido un beneficio menor, la aportación “voluntaria” para la adquisición del Bono Olmeca, alcanzó los 300 mil pesos. Así es como se las gastan estos de la 4 T, que decían que “no iban a robar, no iban a traicionar y mucho menos mentir”, pero resultaron peores que sus antecesores.
Pero porque esos empresarios o proveedores deben de atender la petición de Daniel Gómez, de adquirir los Bonos Olmeca, es algo simple, porque en los contratos de obra que les autorizan, hacen la cotización por la cantidad que está autorizada, como ocurrió en la carretera vía corta Reforma-Dos Bocas, que se cotizó la rehabilitación en 200 millones de pesos y la empresa que ganó el contrato, lo obtuvo por esa cantidad, aún y cuando se tuvieron propuestas menores, de empresas que tenían más experiencia, pero fueron descalificadas.
El gobierno de May Rodríguez asegura que se está beneficiando al pueblo bueno y sabio, pero lo que no se dice, que ese pueblo bueno y sabio, son ni más ni menos que los compadres, amigos y cercanos. No hay ningún contratista fuera del grupo FUMA que haya logrado obtener la asignación de una obra, pero si existe, sería una superexcepción.