Columna Descomplicado/Jorge Robledo
A lo largo de la historia política de Tabasco y el país hemos visto situaciones sorprendentes e inimaginables por la forma de actuar de diputados federales y locales, senadores o incluso presidentes municipales.
Los postulados de Morena penetraron ampliamente entre los integrantes de la sociedad, no se cansaron de decir que ellos “no mienten, no roban y no traicionan”; que ellos serían diferentes de los que en otra época estuvieron en el poder. Que ellos sí son “la esperanza de México” que, por cierto, ya no se les escucha que lo digan de manera frecuente. Creo que se quedaron en esas buenas promesas porque ahora son la desesperanza de México.
Morena implementó novedosos mecanismos de selección de sus candidatos a los diferentes cargos de elección popular; uno de ellos fue la tómbola, el dedazo (que no lo quieren reconocer) o las encuestas; hicieron a un lado la consulta a las bases o el consejo político, estos dos últimos mecanismos que son utilizados o han sido utilizados, por otros institutos políticos.
Eso de la tómbola propició que, al inicio del movimiento, fueran electas o electos –y lo siguen haciendo– gente sin ninguna preparación. Me viene a la memoria el caso de la diputada local de Jalpa de Méndez, Candelaria Pérez Jiménez, que siendo ama de casa, ganó la lotería, (perdón) la tómbola; le permitió llegar a una curul en el Congreso local.
No fue muy destacada su actuación como legisladora local; lo más sobresaliente que se le recuerda es que estando en plena sesión de la Comisión Permanente, le hicieron una llamada de su domicilio, y no desaprovechó la oportunidad para dar instrucciones para que estuvieran muy pendientes, que no se quemaran los frijoles.
Ha habido muchos presidentes municipales –de los diferentes partidos políticos–, que han sobresalido; unos por su actuación incorrecta o porque han sido acusados por el desvió de recursos públicos.
Casos, hay muchos y muy variados; un alto porcentaje de personajes sin ninguna preparación, pero pocos han cometido pifias como la del alcalde de Jalpa, José Chepe Olán, que dicen que no reee… porque Dios es muy grande.
Un gran porcentaje de los presidentes municipales de Morena se han caracterizado por el mal uso de los recursos públicos. La lista es interminable; han sido observador por el Órgano Superior de Fiscalización. Lo más triste es que a ninguno de ellos los han molestado “ni con el pétalo de una rosa”.
A muchos de ellos les han reprobado sus cuentas públicas y en la mayoría de los casos han sido archivadas, sin que se les aplique la ley.
El ahora famoso Chepe Olán, sin duda será su debut y despedida de los cargos de elección popular, como ha ocurrido con los ediles de otros partidos políticos o del mismo Morena. De esa manera será difícil, sino imposible que se mejoren las cosas en los municipios.
Ojalá que se postulen a mujeres y hombres con experiencia, capacidad, trayectoria; que no sea por compadrazgo, relación familiar o amiguismo, como se haga la selección de los candidatos porque de lo contrario seguiremos viendo a otros Chepe Olán.