Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Hagamos una somera revisión a lo que puede influir en el curso del desarrollo de Tabasco en el resto del año -que ya casi es solo la mitad de este- y de alguna forma en el inmediato posterior. Primero pongamos mojonera.
Primer mojón. No bien comenzó el año, todavía andábamos en el recalentado, cuando se anunció con bombo y platillo por parte del gobierno del estado ¡La Feria Tabasco! a celebrarse en el mes de mayo, pero que en los hechos comenzó con sus preparativos desde aquellos días. Esta recién terminó, “haiga sido como haiga sido” y se nos acabó el tema que concentró la atención del público por cinco meses. ¡Misión cumplida!
Segundo mojón. Es la elección intermedia de 2027. Que desde que cerraron el Parque de Feria tomó el lugar estratégico de aquella con toda enjundia. Ya no se habla de otra cosa. Y como dijo Don Camilito: “ni se hablará” los siguientes poco mas de 12 largos meses. Con los nefastos efectos que habremos de seguir padeciendo en nuestra sabrosa vaporera. Y no por el calor. Créalo.
Ahora confirmemos las condiciones de los factores determinantes de nuestro así llamado “desarrollo”. Analicemos dos que tienen el mayor peso: El factor político, y el económico.
En lo que se refiere al factor político, su virtud principal es generar la mejor conducción del aparato gubernamental con los mejores hombres y mujeres y la mejor coordinación entre los diferentes actores que participan en la vida pública de la entidad, en beneficio y para la seguridad de la población.
Y desde ahora, ya le tenemos malas noticias. Por lo que se alcanza a ver, la clase política del partido en el poder, Morena, no tendrá mayor problema en retenerlo en la próxima elección. Con el mismo perfil de hombres y mujeres. Quizá nombres diferentes, pero características similares. O sea, grumetes para conducir un barco de gran calado como lo es, o quisiéramos que fuera, Tabasco. Con excepciones contadas con dedos de una mano, y le sobrarán. Y como muchos de los candidatos de Morena saldrán de la menguada administración estatal, e incluso algunas municipales, estas pueden sufrir los nefastos efectos de cambiar de jinete a la mitad del río, lo cual puede impedirles llegar sanas e íntegras a la orilla.
Lo verdaderamente grave es que estamos viendo un factor de conducción política alejado, divorciado incluso, de los partidos políticos. De los actores destacados de la oposición. Que en si es un no manejo político. Nada bueno podemos esperar de este equipo de sonido descompuesto. Solo cheque usted el último divertido affaire con Armin Marín, el alcalde de Emiliano Zapata.
En cuanto al factor económico, ya ve usted cómo nos va con Pemex y gobierno del estado, principales motores de la economía. “Trabajando” cada quien por su lado. Mostrando ambos ignorar que la 4T nunca repudió el modelo mixto en el cual el impulso a la economía proviene de la conducción del estado y de la participación productiva de la inversión privada. Cheque este otro dato: Aquí en Tabasco el Consejo Coordinador Empresarial acaba de proponer a la sociedad un Pacto por Tabasco. Pacto productivo, se entiende. Lo interesante del caso es que, siendo una acción de profundo corte político, el gobierno del estado debiera ocuparse de ella, en beneficio de la economía estatal. Pero se encuentra al margen. Ni ve ni oye a la iniciativa privada. También está divorciado de ésta. ¿Ya ve usted para dónde vamos? Seguiremos informando.