Columna Descomplicado/Jorge Robledo
La llegada de Andrés Manuel López Beltrán a Villahermosa, confirmando de forma fehaciente todos los rumores sobre su intención de retomar su carrera política ahora a nivel local, ha tenido efectos telúricos, que así ponen al descubierto la peligrosamente frágil gobernabilidad en la entidad. Sin ambages. Revisemos el marco en el que se da este evento.
La llegada ha levantado cualquier cantidad de opiniones, posicionamientos, pronósticos. Críticas. Todo mundo se siente obligado a manifestar la suya, el suyo. No nos distraigamos. La enorme mayoría son banales, carentes de objetividad, producto de la frustración, la mala sangre. Salvo, una. Dos a lo sumo.
Hablemos primero de la legitimidad. Andrés López no eligió ser el hijo de Andrés Manuel. Como Roberto tampoco eligió ser el hijo de Carlos Madrazo. Los dos estuvieron condenados a dar secuela al caudillaje iniciado por sus padres. Roberto incluso comenzó su proyecto a una edad mucho más temprana. Y nadie entonces protestó, ni se rasgó las vestiduras, ni se vació el cenicero sobre el enmarañado pelo. Además, hagámonos la pregunta como padres. ¿De tener los recursos necesarios, se los negaríamos a nuestros hijos para que los aprovecharan en sus proyectos políticos? Roberto, a falta de su padre, pudo aprovechar los recursos de su heredad apoyado por la extensa red del entonces madracismo. Andy (como cariñosamente le dice la gente de antiguo) tiene legitimo derecho igualmente. Aunque su padre advirtió que no responde por él. Solo por su hijo menor, y hasta su mayoría de edad.
Ahora unas valoraciones pertinentes. La opinión pública a nivel nacional, y desde luego a nivel local, se inclinan a identificar el comienzo de una operación de control de daños en Tabasco. La recuperación del control político. Con miras al 2027, no es suficiente con los informes que dan cuenta sobre lo bien que Morena tiene aceitada la maquinaria electoral. Se requiere restablecer la verdadera autoridad política que dé legitimidad al triunfo en las urnas. Y Andrés López puede ser un factor determinante para ello. Ser heredero legitimo del lopezobradorismo sumado a sus propios recursos de respetabilidad se lo facilitan.
Y sin entrar a la especulación de interinatos, suplencias, reacomodos, el golpe de timón puede mejorar las expectativas de bienestar económico y seguridad de la población, que de esta forma puede recuperar la confianza en Morena en 2030.
Pero... Se trata de la ficha Andrés López. Y a esta no se le ve suficiente firmeza, integridad, consistencia para asumir el reto con perspectivas de beneficio para Tabasco. Él podrá tener éxito en su proyecto. Pero ello no necesariamente es garantía de nuestro beneficio.
Un solo botón de la mercería. No tiene preparación suficiente, y no parece tener conciencia de las implicaciones. Vea usted. Cuando los reporteros le preguntaron si después de la diputación federal iría por la gubernatura, exclamó: “no lo descarto”, pero "por ahora me aplicaré a caminar por la diputación, me toca” (whatever).
Y es un hombre joven que no ha terminado sus estudios universitarios, ni siquiera tiene suficientes antecedentes de servicio público. Carece de experiencia ejecutiva. Es una réplica de los dirigentes de Morena que, en cargos de representación popular, son un fracaso por su incapacidad y nula preparación profesional y académica y que así vienen marcando el perfil humano de un movimiento creado y proyectado para la transformación profunda del país. No desde las arengas populacheras, sino sobre bases de la reconducción económica y social del país en un entorno de suma complejidad. Andy es un magnífico proyecto político. Pero aun tiene que madurar. A Roberto le tomó 20 años. ¿A él cuanto le exige?