Columna Descomplicado/Jorge Robledo
El asedio a Andrés López Beltrán a su arribo a Tabasco para incorporarse a la actividad política local, se viene centrando en su debilidad de carácter, y quienes así lo critican solo exhiben su propia frivolidad. Falta de idea política dura.
Esta crítica está centrada en sus “cambios de opinión”. A opositores y chocada en general –molesta de alguna forma con él– les parece que haberse reconocido como chilango no hace mucho, y ahora venir a su nacencia alegando la legitimidad de su origen y por lo tanto aspiraciones locales, lo muestra como un “impostor” que se dice puro Tepetitán cuando así le conviene. Y a partir de esto quieren vendérselo a la opinión pública como un tipo en el que no se puede confiar. Como si cambiar de opinión fuera razón, causa suficiente para esto.
Porque ya lo dijo Marx (Groucho) en una de sus genialidades más celebradas y aplaudidas: “Soy un hombre de una pieza. Y estos son mis principios. Si a Usted no le gustan… tengo otros”. En un plan más formal, el laureado novelista Julian Barnes, nos confirma la legitimidad de los cambios de opinión en su más reciente obra publicada con el titulo de Mis cambios de opinión, precisamente. Reseñada en el suplemento cultural de Milenio, de mayo 22. Y aquí nos recuerda que Francis Picabia afirmaba: “tenemos la cabeza redonda para que nuestros pensamientos puedan cambiar de orientación”. También, que John Maynard Keynes, decía que cambiaba de opinión cuando cambiaban los hechos.
O sea que cambiar de opinión, nos lleva a cambiar nuestras posturas y nadie tiene por qué espantarse de esta clase de coherencia. Que para nada implica su ausencia. Y regresando con Barnes, este concluye: ¿Cómo podría uno ser estable en sus juicios si cambia en casi todo lo demás?
Finalmente, ejercitando su análisis dentro del campo donde ejerce su magistratura con autoridad y aprecio ampliamente reconocidos, Barnes nos comparte: “el pleno acto de leer ya supone una enorme disposición a cambiar de opinión. La lectura es un ejercicio que exige continua retrospección y prospección”.
ALB solo hizo un ejercicio de lectura de la situación política que le llevó a concluir que bien podría reconocerse como chilango para justificar sus aspiraciones políticas del momento. Pero la cuidadosa y atenta retrospección y prospección al paso de unos días, lo llevó a una nueva lectura de la realidad política del país y de Tabasco. Y en congruencia viene tomando las decisiones de las que somos testigos. Así de simple.
Mientras tanto su nuevo público, sumado el que aun sigue sus pasos a nivel nacional, no paran de soltar sus ocurrencias. Que si vino solo a buscar fuero frente a las posibles expediciones punitivas en proceso de organización, en su contra. Que si vino a cubrir el interinato de May. Que si forma parte de una purga al interior de Morena. Y así.
La intención evidente al momento es restarle autoridad política a su actuación local. Lo cual solo podrá ser efectivamente contrarrestado con las propias acciones de ALB. Que darán sustento a la generación de una opinión pública más enfocada en debatir sobre un proyecto de largo aliento para Tabasco.
De momento solo se escucha la marca, el eco de sus primeros pasos. Escaramuzas en Morena local. Trascendidos sobre el manejo de su principal pieza pública local. Movimientos laterales de nuevas piezas. Todo ante las expectativas creadas por el reacomodo en el gabinete del gobierno estatal.
No comamos ansias. Se justifica. Pero no es bueno para la salud…