Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Un tema que parece cuento de nunca acabar, es el de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
Una herida que sigue abierta, sin que se pueda sanar, a casi doce años de aquella noche del 26 de septiembre del 2014.
¿Por qué razón?, no lo sabemos, tal parece que nadie ha podido o querido darnos una explicación convincente sobre el escabroso asunto.
El tiempo pasa y la verdad de lo que ocurrió aquella noche hasta hoy no se sabe y posiblemente, así como ha pasado con otros casos, esa verdad nunca se sabrá.
Habrá quienes sin duda tildarán de pesimistas a aquellas voces que insisten en un esclarecimiento real de aquellos hechos.
Pero de todo ha habido, como en botica en relación con este sonado caso.
Lo último, dizque para sorpresa de muchos, la aprehensión de Ángel Heladio Aguirre Rivero que, en esa época, se desempeñaba como gobernador del estado de Guerrero, y de quien no sabemos por qué razón no había sido llamado por las autoridades, en relación con el trágico suceso.
Aypotzinapa es un hecho inolvidable. Un acontecimiento que sigue siendo una papa caliente, heredado, primero por el gobierno de Enrique Peña Nieto (PRI, cuatro años), el de Andrés Manuel López Obrador (Morena, PVEM y PT seis años), y luego en el sexenio actual encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, (Morena, PVEM y PT un año un mes aproximadamente).
Once años un mes ha pasado, y en las últimas horas la noticia que ha ocupado la atención es la aprehensión de Aguirre Rivero, a quien se le imputa presuntamente haber ordenado ocultar y destruir evidencias de lo acontecido aquella noche del 26 de septiembre de 2014, cuando los 43 estudiantes fueron privados de su libertad y desaparecieron.
Noche negra para el estado de Guerrero, en la que, según testigos, fueron secuestrados 43 jóvenes de Ayotzinapa por policías municipales, quienes los entregaron a sicarios del cártel Guerreros Unidos, siendo asesinados y finalmente incinerados.
Hacer un recuento de todo lo que ha ocurrido en el expediente a que se refiere dicho asunto no tiene caso. Bastante tinta ha corrido en los periódicos y en un sinnúmero de noticiarios de televisión se hablado del asunto, incluso existen películas y libros, y en el proceso ha habido de todo, como antes decíamos, igual que en botica: vicios, tortura, violaciones al procedimiento, fallas y errores, cuestiones que, alguna de las cuales, han propiciado que una parte de los actores involucrados en los hechos, hayan logrado obtener su libertad.
No sabemos qué novedad habrá ahora, después de la aprehensión de Ángel Heladio Aguirre Rivero, dado el tiempo que a estas alturas ha transcurrido, posiblemente ha sido suficiente no sólo para estudiar y preparar su defensa, con el asesoramiento legal de sus abogados, y seguramente en algún momento se le abrirán las puertas, si no es que ya se están abriendo, para quedar en libertad.
En conclusión, el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, como podemos ver, sigue siendo una herida abierta sin poder sanar. Es un saldo pendiente en materia de justicia en este México de la 4T.
“No estoy relacionado con ninguna actividad delictiva. El primer juez es la conciencia. Yo estoy muy tranquilo sabiendo que no estoy involucrado en nada de eso”, sostuvo Andrés Manuel López Beltrán al responder a críticos que suelen esparcir rumores o especulaciones en las que pretenden involucrarlo. Andy acusó que todo proviene de los adversarios de Morena que “quieren manchar la imagen de Andrés Manuel López Obrador y el movimiento que encabeza”. ([email protected])