Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Morena dice no ser narco-partido; Estados Unidos dice que sí lo son
"Al perro que tiene dinero,
se le dice señor perro”.
Pablo Escobar
La relación entre gobiernos de Morena y el narcotráfico es uno de los temas más polémicos y debatidos en México.
Sin embargo, hasta hoy no existe evidencia pública y concluyente que demuestre que el gobierno federal de Morena, como institución, esté controlado por el narcotráfico o mantenga una alianza oficial con los cárteles.
Eso no significa que las sospechas surjan de la nada. Existen hechos reales que han alimentado la desconfianza ciudadana:
También es indispensable distinguir entre propaganda política y hechos comprobados. No es lo mismo:
Una acusación mediática, una investigación judicial, el testimonio de un criminal, o una sentencia dictada por un tribunal.
Hasta ahora, no existe una resolución judicial que permita afirmar que México vive bajo un “narco-gobierno” encabezado por Morena.
Pero tampoco puede negarse que sí han existido casos individuales de corrupción, complicidad e infiltración criminal dentro de gobiernos y estructuras políticas de distintos niveles y partidos.
Los casos recientes incluyen investigaciones sobre presunto financiamiento ilícito de campañas, alcaldes y policías detenidos por colaborar con cárteles, así como fuertes disputas políticas por el manejo de la seguridad pública.
En un país golpeado por la violencia y la impunidad, el debate debe basarse en pruebas, no en fanatismos.
La crítica al poder es necesaria, pero también lo es distinguir entre hechos confirmados, intereses partidistas y desinformación.
Como ejemplo sospechoso, da mucho de qué hablar de que la fiscalía de EU, ya tiene en la mira según el periodista José Díaz, al Pollo Gallardo, a quien se le calcula una fortuna estimada en 4 mil millones de pesos.
Mientras la presidente Claudia Sheinbaum se desvive en discursos para encubrir a los gobernadores de su coalición, la pregunta en el aire, es: ¿Cuánto falta para que la justicia de Estados Unidos le "eche la mano" a Ricardo Gallardo Cardona como lo hizo con los de Sinaloa?
Miren el escándalo: una fortuna estimada en 4 mil millones de pesos.
El encubrimiento desde Palacio Nacional:
Es indignante cómo Claudia Sheinbaum usa la bandera de la "soberanía" para blindar a estos personajes. No es soberanía, es complicidad. Prefieren ignorar las fortunas inexplicables y los nexos bajo sospecha para no perder sus votos en el Congreso.
¿Será que solo cuando la fiscalía estadounidense decida actuar veremos justicia? Porque aquí en México, la "transformación" resultó ser el mejor negocio para los gobernadores aliados.
¡Basta de narcogobiernos y de usar la soberanía para tapar el saqueo!
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