Columna Descomplicado/Jorge Robledo
A centavos o pesos nos ven la cara algunas empresas.
Poco a poco esperan a que te distraigas y te colocan en tus cuentas, bolsas de plástico, seguros de auto o de vida, estudios o servicios que no contrataste.
Si usted tiene pagos domiciliados o contrato de servicios, cualquiera que sea, revise bien sus cuentas porque seguro le van a aparecer pagos que usted no debe hacer, pero que, por no revisar sus cuentas, lo hace.
Lo anterior sucede a diario en las tiendas de abarrotes, centros comerciales y empresas de todo tipo en el país.
No es el famoso redondeo, ese que cuando pagas en algún centro comercial, te preguntan si lo haces o no; no es una donación, esa que cuando vas al cine o en la farmacia o en algún otro lugar, te preguntan si la quieres hacer; esta nueva forma de robar se da sin que te pregunten, se da de manera espontánea, segura y directa a tu cuenta de servicio o de centro comercial; vaya, se da, hasta cuando en las tiendas de abarrotes no pides una bolsa de plástico, pero te la dan, sin embargo, ya pagaste por ella. Un peso, centavos, lo que sea, pero no te lo dicen, simplemente te lo cobran.
Busque siempre y revise su recibo, su cuenta, su servicio, todo lo que usted contrate debe ser pagado, pero, y lo que no, ¿por qué obligan a pagarlo?
Lo peor es que para cancelar esos cobros, debes ir a pedir que te los cancelen y te hacen esperar o en su caso, te dicen que marques un número telefónico en el que jamás contestan, porque según dice la contestadora: “todos los operadores, están ocupados”
Cuando usted contrate un servicio, sea cual sea, pregunte bien el costo total y la cantidad que le digan, es la que usted, cada mes debe pagar, no más.
Revise bien su recibo telefónico e internet, porque le pueden aparecer servicios que debe pagar pero que usted no contrató; sucede también en tiendas comerciales en las que aparecen compras de seguros que usted no contrató y así, poco apoco, “nos roban”; es más, hay establecimientos en los que hasta los centavos se quedan.
Un peso, centavos, lo que sea, pero que lo pidan.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector y lectora por su tiempo de lectura.
P.D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderías por cantidad alguna?