Columna Descomplicado/Jorge Robledo
El cateo contra el presidente municipal de Paraíso, Alfonso Baca Sevilla, fue un despliegue desmedido. La Fiscalía General de la República actuó como si se tratara de la captura de un capo del crimen organizado, cuando en realidad se le imputan delitos de carácter administrativo.
La falta de información clara y la manera en que se ejecutó el operativo dejan serias dudas sobre su legalidad y proporcionalidad.
Lo que más resalta es la reacción política: Movimiento Ciudadano se reunió con todos sus dirigentes y presidentes municipales que gobiernan el estado para respaldar a Baca Sevilla. Este gesto manda un mensaje de unidad y fortaleza. Tabasco se ha convertido en un terreno donde MC empieza a ser visto por Morena como una amenaza real para el 2027.
No es casualidad: se menciona que el actual edil buscará la reelección, lo que representaría un golpe directo a Morena en un municipio estratégico que nunca ha logrado gobernar. Para ellos, Paraíso es un reto; para MC, es un bastión que se defiende con unidad.
Por eso, este asunto parece más político que legal. El operativo no solo buscó afectar a un alcalde, sino golpear la imagen de un partido que crece en aceptación ciudadana en el estado.
La ciudadanía merece claridad y justicia, no espectáculos mediáticos disfrazados de legalidad.
El mensaje que queda después de esta intentona es claro: MC está unido y dispuesto a defender sus espacios. Paraíso se convierte en símbolo de resistencia política y en un recordatorio de que la fuerza institucional debe usarse para impartir justicia, no para montar operativos que buscan debilitar adversarios.