Columna Descomplicado/Jorge Robledo
El punto de partida de esta opinión lo aporta Manuel Andrade Díaz, exgobernador de Tabasco, quien recordó que “gobernar es prever, y en una obra de la magnitud que se anuncia para Paseo Tabasco, la improvisación no tiene cabida.”
Retomo ese comentario ciudadano porque coloca la discusión en el terreno correcto: no se trata solo de mover tierra o tirar concreto, sino de intervenir la columna vertebral de nuestra capital.
Para que esta remodelación no se convierta en un calvario ciudadano, es de suponer que las autoridades ya tienen resueltos los siguientes puntos críticos:
1. Socialización y concertación. ¿Ya se establecieron mesas de trabajo con comercios, restaurantes, oficinas y estacionamientos de la zona? Es fundamental la coordinación con la Catedral del Señor de Tabasco para no afectar su actividad logística y religiosa.
2. Plan de movilidad estratégica. El diseño de vías alternas debe estar listo y, más importante aún, ampliamente divulgado. No basta con cerrar; hay que decir por dónde circular con fluidez.
3. Logística de horarios y mitigación de ruido. ¿Se ha pactado con las constructoras el trabajo nocturno para acelerar los tiempos? De ser así, los vecinos deben estar prevenidos sobre la contaminación auditiva para evitar conflictos sociales.
4. Protección de infraestructura básica. La zona es un nido de redes de agua, drenaje, energía y fibra óptica. Debe existir un protocolo estricto para evitar cortes de servicios que paralicen la actividad digital y doméstica de la avenida.
A estos puntos se suman consideraciones técnicas indispensables:
1. Transparencia en la ejecución. La ciudadanía tiene derecho a conocer las empresas ganadoras de las licitaciones y el proyecto ejecutivo completo.
2. Preservación del patrimonio ambiental. Paseo Tabasco se distingue por su vegetación. Debe existir un inventario forestal y un plan de protección para los árboles actuales.
3. Accesibilidad y seguridad peatonal. Durante la obra, el peatón suele ser el más olvidado. Se deben garantizar senderos seguros, iluminados y señalizados.
4. Protocolo para servicios de emergencia. Las rutas para ambulancias y bomberos deben mantenerse despejadas o con alternativas inmediatas.
La alternativa ciudadana
Sin embargo, hay una propuesta más sencilla y económica: quitar las jardineras y convertir Paseo Tabasco en una vía de un solo sentido, mientras que Paseo Usumacinta funcionaría en sentido contrario, de río a río. Esta solución práctica reduciría costos y aumentaría la fluidez vehicular sin necesidad de una remodelación monumental que paralice la ciudad.
El papel de la sociedad
El desarrollo es necesario, pero el orden es obligatorio. Y ese orden no puede definirse solo desde un escritorio. La modernización de Paseo Tabasco debe ser un acuerdo ciudadano: escuchar a vecinos, comerciantes, feligreses y usuarios cotidianos. La fluidez vial puede lograrse con soluciones simples, pero la legitimidad solo se alcanza con participación activa de la sociedad.
El lema del gobernador es Gobierno del pueblo. Veremos si es cierto: esta obra será la prueba de fuego para demostrar si ese lema se traduce en hechos, con una ciudadanía que no solo observa, sino que opina y decide, que es lo mejor para su tranquilidad y comodidad.