Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Venezuela necesita la solidaridad de todos para que pueda levantarse.
El terremoto que sacudió a Venezuela el 25 de junio de 2026 quedará marcado como uno de los más devastadores en la historia reciente de América Latina. Dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5, con epicentro cerca de San Felipe, golpearon con fuerza Caracas, La Guaira, Miranda y Aragua. El saldo humano es desgarrador: más de 920 muertos, más de 3,300 heridos y miles de desaparecidos. La infraestructura también sufrió un golpe brutal: 383 edificios colapsados, 14 hospitales dañados, 7 puentes caídos y el aeropuerto internacional de Maiquetía cerrado.
Está tragedia no distingue nacionalidades ni diferencias políticas. Es terrible saber que en las calles de La Guaira, vecinos buscan sobrevivientes entre los escombros mientras brigadas internacionales llegan con perros entrenados, equipos médicos y toneladas de ayuda. La imagen es clara: un pueblo de Venezuela resiste, pero necesita del mundo.
Según información recopilada la respuesta internacional ha sido inmediata. México envió brigadas militares y personal de salud; Brasil despachó aeronaves con suministros; Argentina y El Salvador desplegaron equipos de rescate certificados por la ONU; Estados Unidos relajó sanciones para permitir transacciones económicas y humanitarias, enviando especialistas en rescate urbano. La ONU, a través de OCHA, coordina esfuerzos globales, mientras países como España, Portugal, Chile, Suiza, Alemania, China, India, Irán y Cuba también han enviado ayuda.
Pero más allá de los gobiernos, la solidaridad ciudadana se multiplica. En Caracas y La Guaira, miles de personas pasaron la noche en plazas y parques por temor a réplicas. Voluntarios locales participan en la remoción de escombros y en la búsqueda de sobrevivientes. En México, colectivos como los Topos Tlatelolco han abierto centros de acopio para enviar alimentos, medicinas y ropa.
Este es el momento de recordar que la solidaridad no es un lujo, es una obligación moral. Venezuela necesita del mundo hoy, y mañana cualquier otro pueblo podría necesitar de nosotros.
Seamos solidarios, cooperemos con apoyo en esta emergencia, los mexicanos así lo hemos hecho ante esta situación que hoy vivimos. Llevemos lo que se puede a los centros de acopio que ya están en nuestra ciudad.