Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Con bombos y platillos, hace unos días, el gobierno de Morena anunció el inicio del Proyecto 2030 que –según argumentó– servirá para la modernización de la zona de Tabasco 2000, que se ha abandonado durante muchas décadas. Aseguran que ayudaría a generar fuentes de empleo, que hacen mucha falta.
El proyecto contempla la construcción de un nuevo centro de convenciones, la modernización del transporte público y la ampliación de la avenida Paseo Tabasco, una de las más importantes de la capital tabasqueña, y se construirá un puente vehicular que conectará la zona de Tabasco 2000 con Bosques de Saloya y El Country.
Con lo que se habrá de edificar, la avenida Paseo Tabasco seguramente perderá su atractivo visual. Como si esa obra fuera una necesidad.
En la presentación, se dio a conocer que se invertirán en el inicio del proyecto 2030, seis mil millones de pesos, recursos que se obtendrán a través de préstamos que se contrataron o se contratarán con instituciones crediticias y que implicará el pago de intereses. Los programas de austeridad y de ahorros que, según el gobierno de Morena han sido todo un éxito, no se ven por ninguna parte, porque ya comprometió el futuro financiero de los tabasqueños.
La obra será ejecutada por la empresa Mota-Engil, cercana al gobernador May; fue la única que ganó la licitación porque las otras que participaron extrañamente fueron descalificadas. Se ha difundido, en medios de comunicación y redes sociales, que cuando May fue director de Fonatur le otorgó contratos para la ejecución del tramo 5 Sur del Tren Maya, que implicó la nada despreciable cifra de 31 mil 501 millones de pesos.
A poco más de un mes que se presentó el proyecto 2030, hay un sector de la sociedad que no está convencido de su ejecución porque dicen que no se han presentado los estudios de impacto y viabilidad, que toda obra requiere.
Extrañamente, ni el gobernador May o la titular de la SOTOP, han dicho algo sobre los estudios de impacto y viabilidad. Hay una total falta de transparencia en ese sentido.
Hace unos días, un grupo de la sociedad civil convocó a la ciudadanía a emprender acciones para impedir la ejecución de la obra. Se siguen organizando.
En ese mismo sentido, el exgobernador Manuel Andrade convocó a la sociedad a la resistencia civil; no hubo respuesta por parte del gobierno del Estado a esa convocatoria del exmandatario estatal. Quien crítico al exgobernador Andrade fue el vocero de Morena, Roberto Romero del Valle, que no lo hizo con argumentos, sino con la descalificación; lo trato de mitómano, mañoso, retrógrado y ratero. Dicen que cuando no hay argumentos, se utiliza la descalificación.
Cómo han cambiado los tiempos: Romero del Valle ahora defiende algo que hasta ahora es indefendible, lo hace con la descalificación y el ataque personal, que no es correcto.
Morena está haciendo todo lo que criticaron, están muy sensibles y no aceptan la crítica o el señalamiento, aunque estos tengan sustento.
¿Qué esconde el gobierno de Morena que no permite que le hagan señalamientos por el Proyecto 2030? No muestra los estudios de impacto y viabilidad. ¿Será que no se elaboraron?
El gobernador May aseguró en su mañanera que no se tirará ningún árbol, lo que es incorrecto porque en el camellón de Paseo Tabasco, lo que comprende todo el parque La Choca, hay por lo menos unos 100 árboles, que de realizarse la obra, obligadamente serán derribados.
Es necesario que el gobierno de Morena socialice el proyecto y que, con argumentos válidos, convenza a las y los tabasqueños por qué se debe realizar dicha obra y no incurrir en la descalificación fácil y personal.