Columna Descomplicado/Jorge Robledo
El referéndum de la quiebra
Ricardo Monreal insiste en que las elecciones de 2027 serán un “referéndum” sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum. Lo lamentable es que ese referéndum ya tiene un resultado anticipado en la vida cotidiana: un país quebrado, con un gobierno que gasta más de lo que ingresa desde 2019.
La raíz del problema es clara: programas sociales inflados y obras faraónicas que se convirtieron en barriles sin fondo. El discurso oficial presume justicia social, pero la realidad es que los recursos se diluyen en proyectos fallidos y en clientelismo político. El senador lo sabe, y por eso advierte que la contienda estará plagada de acusaciones y noticias falsas. Pero lo que no dice es que la crisis económica no necesita propaganda: se siente en cada bolsillo.
El gobierno federal anda buscando desesperadamente de dónde sacar dinero. Endeudamiento disfrazado, recortes en sectores estratégicos y maniobras fiscales que solo prolongan la agonía. La ciudadanía observa cómo se multiplican los anuncios de “apoyos” mientras hospitales carecen de insumos y la transición energética se queda en discursos.
Monreal pide unidad y respeto a la ley, pero el país necesita algo más urgente: cuentas claras. Porque la quiebra no se resuelve con llamados a la cohesión, sino con responsabilidad fiscal y transparencia. La advertencia de Cervantes en el Quijote sigue vigente: “Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha fuerza con los ignorantes que presumen de agudos.” Hoy, esa arbitrariedad es la que gobierna.
La elección de 2027 no será solo un referéndum sobre Sheinbaum, será también un juicio sobre un modelo que gastó sin control y dejó a México en una crisis económica profunda. Y ese veredicto no lo dictarán los discursos, sino la realidad que golpea cada día al ciudadano común.