Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Sin duda, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una
embestida política brutal desde Estados Unidos. No es un episodio
aislado ni una reacción coyuntural: es una presión sostenida, anclada en
una larga y añeja narrativa del presidente Donald Trump contra México,
que ya empieza a ser leída —y aprovechada— en clave electoral.
De cara a las elecciones 2027, donde se reconfigurará el mapa político
nacional, la oposición busca capitalizar esa ofensiva externa -enmarcada
en la lucha contra el narcotráfico- para erosionar al oficialismo desde
dentro. El objetivo —me aseguran— no es menor: debilitar, fracturar y,
en el mejor de sus cálculos, descarrilar al movimiento de la 4T.
Al interior de Morena me comentan que el mensaje emitido el domingo por
la nueva presidenta nacional, Ariadna Montiel, no fue retórico, sino el
establecimiento de una firme línea de acción para blindar al partido de
la corrupción y de eventuales vínculos de cuadros que aspiren a cargos
de elección popular con criminales. Va en serio, pues.
Sí, tras siete años de desgaste por el ejercicio del poder —en los que
se ha impulsado un cambio de régimen en el país—, en Morena ven clara la
necesidad de regresar a su origen ideológico. De acuerdo con liderazgos
consultados por este columnista, buscarán privilegiar la fuerza
popular, incluso por encima de liderazgos individuales, sin romper la
unidad.
Para Montiel no habrá medias tintas. Ser morenista implica cerrar el
paso a la corrupción, al nepotismo y a los privilegios, en todos los
niveles de gobierno. Y es que, en palabras de la dirigente: “hay una
ofensiva permanente contra nuestro movimiento” … “nacimos en la
resistencia y en la resistencia seguimos” y tienen que actuar.
Por eso, la tarea de la militancia de Morena —hoy permeada por perfiles
que migraron desde los privilegios del panismo y el priismo, que
ocuparon posiciones secundarias de poder y que ahora, entre símbolos de
opulencia, se asumen como guardianes de la causa lopezobradorista— será
defender el movimiento en territorio, con la gente, desde lo ideológico y
con coherencia y congruencia.
Y sí, el mensaje de Ariadna Montiel llegó de inmediato en las bases: se
asumen bajo una amenaza externa, alentada y respaldada por adversarios
internos. La consigna es clara: defender, con unidad y firmeza, a la
Presidenta de la República y a la Patria.
“La oposición se muestra cada vez más como lo que es: entreguista,
apátrida y contraria al interés nacional. En resumen, son traidores a la
patria. Buscan sembrar la duda, la desinformación y el miedo para
regresar por sus privilegios, pero no se los vamos a permitir”, dijo
Montiel.
Y en su primer mensaje como presidenta de Morena, remató: “Respecto a
los recientes acontecimientos, manifestamos que estamos siempre del lado
de la justicia y la honestidad, pero rechazamos la hipocresía de
quienes lanzan acusaciones con fines políticos para abrir la puerta a la
injerencia extranjera.
“Apoyamos los principios que rigen la actuación internacional de nuestra
Presidenta: cooperación, sí; subordinación, no; injerencismo, jamás.
Escúchenlo bien: jamás. Este momento también exige claridad hacia
adentro, compañeras y compañeros. Lo digo con toda claridad: esta
dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena”.
Así, Morena ha optado por una pausa estratégica frente a las acusaciones
de Estados Unidos contra algunos de sus integrantes y la reacción
virulenta de la oposición. El objetivo de esa pausa es claro: respirar,
reagruparse y volver al origen ideológico que le dio sentido a su
proyecto de nación, de cambio de régimen, al lado del pueblo. Al menos
eso dicen.
RADAR
EUTANASIA CANINA. Nos comentan que a la senadora del Estado de México,
Mariela Gutiérrez, algunos le sugirieron guardar silencio ante la
polémica por la eutanasia canina, a pesar de que actuó frente a un
problema de salud pública; otros, incluso, le propusieron escudarse en
que se trataba de “un ataque a la 4T” o denunciar “fuego amigo”.
Pero optó por lo contrario: no esconder nada. Aseguró que “todo se hizo
conforme a la norma oficial, bajo el marco legal”, y detalló las
campañas de esterilización y adopción: más de 50 mil perros atendidos en
cinco años en Tecámac.
Lamentó que algunos conductores de radio y televisión sacaran de
contexto la información y redujeran el tema al “sacrificio de 10 mil
perritos”. Hubo voces conocidas en esa narrativa. Sin embargo, fue
frontal, dio la cara y concedió entrevistas, incluso a interlocutores
que ya habían emitido juicio.
Me dicen que encontró respaldo en redes sociales de veterinarios, dueños
responsables y ciudadanos que han padecido ataques de jaurías. El
“marcador”, dicen, cambió a su favor: se abrió el debate sobre la
sobrepoblación canina y la responsabilidad de los dueños, pese al
intento de algunos grupos animalistas de imponer su narrativa. El tema
sigue, y también la vida política de la senadora.
UNA TRISTE NOTICIA. Ayer, al anochecer, murió en Hermosillo, Sonora, a
causa de un infarto fulminante, Rafael Cano Franco, presidente nacional
del Foro Nacional de Periodistas y Comunicadores.
Rafael fue un periodista de amplia trayectoria, comprometido con el
ejercicio libre, ético y responsable de la profesión. Se distinguió por
su defensa de la libertad de expresión y por su impulso permanente a la
organización del gremio.
Como fundador del Foro Nacional de Periodistas y Comunicadores, dedicó
esfuerzos significativos a la construcción de un espacio plural,
incluyente y comprometido con la dignificación del periodismo,
promoviendo la unidad entre colegas de distintas generaciones y
regiones.
Va un abrazo solidario para su familia y amigos. Descanse en paz.
Un saludo para los amigos de Quadratín